Patrimonio Industrial nacional e internacional

PATRIMONIO INDUSTRIAL - INDUSTRIAL HERITAGE - PATRIMOINE INDUSTRIEL

jueves, 14 de junio de 2012

Antigua fábrica de Bayer transformada en edificio de apartamentos. Barcelona


Uso original: Fábrica Bayer

Fecha construcción: 1916

Autor proyecto: El arquitecto Miquel Madorell y Rius, que fue concejal del Ayuntamiento de Barcelona

http://chimevapor.wordpress.com

Autor/es proyecto rehabilitación: Proyecto fue iniciado por los arquitectos Espinet y Ubach y continuado, y en algunos aspectos modificado, por los arquitectos Miquel T. Ruano y Joan García-Borés.

http://www.yaencontre.com

Situación: C/ Viladomat-C/ París. Eixample, Barcelona.



Uso actual: Edificio de apartamentos.

Historia de la fábrica
Instalada en España desde finales del siglo XIX, la multinacional Bayer adquirió el edificio de la calle de París en la década de 1940. La planta fabril se convirtió en una de las pioneras en la producción de la popular aspirina. Hace dos años, el gigante alemán decidió cerrar su histórica fábrica y deshacerse de las instalaciones. La farmacéutica argumentó que la planta resultaba difícil de encajar en la estrategia de producción del grupo en Europa, y que su ubicación en el centro de Barcelona impedía futuros planes de expansión y renovación.


Dos elementos singulares del paisaje del Eixample: el antiguo edificio, cuya puerta está situada en el chaflán de las calles de París y Viladomat, y su chimenea. El consistorio y las empresas promotoras coincidieron en la necesidad de preservar estos elementos como testimonios del pasado industrial de la ciudad. De hecho, el edificio de la fábrica de Bayer, diseñado por el arquitecto catalán Miquel Madorell i Rius, está registrado en el catálogo de patrimonio arquitectónico de la ciudad.


El singular edificio, construido en 1916, se inscribe en el estilo conocido con el nombre de Sezession, un movimiento artístico y estético que tuvo a sus máximos representantes en los arquitectos vieneses de principios del siglo XX. El modernismo sería el equivalente a esta corriente en Cataluña. El inmueble consta de un subterráneo y tres plantas. Además, tiene 130 metros de fachada y 11 de profundidad.


Cuando Bayer se hizo con este edificio, unos años después de que acabase la Guerra Civil, lo utilizó como fábrica para producir uno de sus productos más universalmente conocidos: la aspirina.
En los años sesenta, la central de oficinas de la multinacional alemana se trasladó a la calle de Pau Claris, y el edificio de la calle de París se mantuvo como subsede. Hasta el año 2003, cuando Bayer echó el cierre, trabajaban en la empresa 230 personas. Durante un tiempo, se mantuvo la actividad comercial y de mercadotecnia. Bayer externalizó la producción a los laboratorios Kern Pharma, que recolocó a la mayor parte de los trabajadores afectados.


El Ayuntamiento y Amrey llegaron a un acuerdo para la rehabilitación y construcción de viviendas en el edificio y la creación de un espacio público ajardinado.

"Empezamos por apuntalar la fachada originaria, luego la rehabilitamos y la unimos finalmente con los nuevos forjados que se hicieron en el interior", explican Ruano y García-Borés. La antigua escalera del interior del chaflán, coronada por una cúpula con losetas de cerámica vidriada, se mantuvo, pero fue forrada con un cilindro contenedor de viviendas.


Pero la parte más compleja fue el desmontaje de la antigua chimenea, ladrillo por ladrillo, y su reconstrucción también pieza a pieza", añaden ambos arquitectos. Como resultado se obtuvieron 30 viviendas y cuatro locales para despachos o comercios.


La superficie de las viviendas oscila entre los 50 m2 y los 95 m2, incluyendo las terrazas. Se trata de pisos con salón y cocina integrada, de entre uno y tres dormitorios, y con uno o dos cuartos de baño. Las terrazas de algunos se asoman a la piscina Sant Jordi y a la Escola Industrial, otros al cruce de París con Viladomat y el resto a la mencionada plaza pública ajardinada, un interior de manzana que cumple lo soñado por Cerdà y que la especulación impidió.

El encanto de vivir en el recinto de una antigua fábrica del siglo XIX, con sus fachadas con pilares que separan los amplios ventanales y la presencia de la chimenea de ladrillo, testigo del pasado industrial de la ciudad, es otro valor añadido.

No hay comentarios: