Patrimonio Industrial nacional e internacional

PATRIMONIO INDUSTRIAL - INDUSTRIAL HERITAGE - PATRIMOINE INDUSTRIEL

martes, 19 de agosto de 2014

La Harinera, Pedro Muñoz (Ciudad Real)

Hoy os quiero presentar este nuevo espacio multifuncional, que agrupa en una antigua y bella harinera un espacio cultural, un museo y espacio de alojamiento.

La Harinera, fuente página de facebook

Situación: Calle Triunfo nº 1, Pedro Muñoz (Ciudad Real)



Uso original: Fábrica de harinas
El edificio y su maquinaria, de las que algunas piezas están datadas en 1860, es un espacio con enorme atractivo patrimonial, capaz de transmitir la importancia de la tradición industrial harinera en la región. La antigua fábrica de harinas es un elemento singular en Europa que constituye un bien patrimonial digno de ser protegido.

Estado en el que se encontraron La Harinera en el año 2006. Página Facebook

Uso actual: La Harinera es un conjunto formado por museo, espacio cultural y alojamiento; un lugar participativo y abierto para el intercambio de proyectos y la colaboración entre profesionales y no profesionales donde los jóvenes podrán desarrollar sus habilidades culturales y creativas en un contexto internacional que potencia el medio rural como entorno idóneo para la creación contemporánea. 

*Las imágenes que ilustran esta entrada son de su página de Facebook 
Vista 3D del proyecto La Harinera



Página web



La Harinera será un lugar participativo y abierto para el intercambio de proyectos y la colaboración entre profesionales y no profesionales donde los jóvenes podrán desarrollar sus habilidades culturales y creativas en un contexto internacional. Un conjunto formado por museo, espacio cultural y alojamiento que potenciará el medio rural como entorno idóneo para la creación contemporánea. El espacio, dinámico y adaptable, promoverá las industrias culturales y creativas y el emprendimiento como motor económico y social, trabajando por construir sólidas estructuras culturales para el futuro.

La Harinera en su estado actual

IMÁGENES DEL MUSEO


Interior de la Harinera, Museo


Noticia de primer evento de La Harinera
La Harinera, un nuevo espacio cultural internacional en Pedro Muñoz impulsará la cultura entre los más jóvenes.

Artículo "La utopía del padre patrón", poblado minero de Bustiello (Asturias)

Autor: Sergio C. Fanjul en El Viajero del País

Bajo el frondoso verde oscuro, en los intricados valles de las cuencas mineras asturianas, duerme el negro del carbón. Durante generaciones, empresas de diferente índole han horadado la tierra para arrancarlo de la roca y extraer su energía. Es una tierra cuya superficie parece haber sido rizada por la injusticia, la explotación y la lucha. Los abuelos de los actuales mineros, que protestan por la posible desaparición del sector si no se hacen efectivas las ayudas acordadas, lucharon en la Revolución de 1934 y en la Guerra Civil, y sus padres en las inopinadas huelgas de 1962, La Huelgona, con el franquismo enfrente. Ahora es su turno. Las cuencas han sido tradicionalmente un polvorín, fuente de fuerte conflicto social. Pero hubo alguna ocasión en la que alguna empresa quiso crear una utopía para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores… ¿o para lavarles el cerebro?

Imagen de la noticia
En la ribera del río Aller, al borde del concejo de Mieres, en la Montaña Central asturiana, está el poblado minero de Bustiello. Visto desde fuera llama la atención el orden estricto en el que están construidas las casas uniformes, la iglesia neorrománica, el antiguo Casino, la escuela o las antiguas residencias de los ingenieros; un orden que no se aprecia en el destartalado caos de los pueblos cercanos.

Y es que Bustiello, este pueblecito de aspecto apacible, sobre todo en esos días en los que la sempiterna nube asturiana deja pasar los rayos del sol, fue construido bajo estricta planificación para cumplir los alucinógenos sueños de don Claudio López Bru, segundo marqués de Comillas y, a la sazón, dueño de la empresa Sociedad Hullera Española en los comienzos del siglo XX. Su padre, Antonio López y López fue un joven cántabro de baja extracción social que hizo fortuna, primero como indiano, y luego con un holding de empresas navieras y de ferrocarril, entre otras. El primer marqués necesitaba una fuente de energía para alimentar a sus barcos de la Compañía Trasatlántica y sus trenes de Ferrocarriles del Norte (embrión de Renfe), así que compró la empresa minera, una de las primeras explotaciones de la cuenca asturiana y después… falleció.

El segundo marqués, que estaba más preocupado por una vida religiosa y espiritual, tras la muerte del primogénito de la familia, se vio en el trance de manejar lo negocios familiares. Debió decirse algo como: si yo no puedo ir solo hacia Dios, lo haré con mis empresas. Bustiello fue ese pueblo donde la rectitud cristiana imperaría, donde el obrero sería bien tratado y daría ejemplo, en una época en las que las condiciones de trabajo de los mineros eran lamentables, con extenuantes jornadas laborales, sueldos de miseria y seguridad nula.

“El marqués en realidad quería formar un concejo minero con los territorios por donde se extendía su empresa, pero ante la imposibilidad política de hacerlo (pertenecían a otros concejos como Mieres, Lena o Aller) construyó en el centro su capital: Bustiello. Era como un faro moral en el corazón de la cuenca, quería mostrar como serían las cosas sí se hacían como él quería”, explica la historiadora y guía turística del Centro de Interpretación del Poblado Minero de Bustiello María Fernanda Fernández. Aquí viviría una elite minera que sería ejemplo para los demás y estaría alejada de los sindicatos subversivos y “peligrosos”.

Imagen de la noticia
Así, Bustiello se construyó entre 1890 y 1925 en unos terrenos comprados por el marqués. La orografía del lugar fue modificada para representar las jerarquías que se establecían: se formaron colinas para que la Iglesia y los edificios públicos estuvieran en el nivel más alto, dominando el pueblo; en un segundo nivel se edificaron las casas de los ingenieros, y abajo del todo las viviendas de los trabajadores, viviendas adosadas de dos en dos, para dos familias con jardines independientes. Desde la casa que ocupó el ingeniero don Isidro, hoy día transformada en Centro de Interpretación, se tiene una buena visión panóptica de las casas de las 40 familias seleccionadas que vivían en aquella utopía cristiana. “Además”, explica Fernández, “era un pueblo cuya única salida al exterior era el puente que pasa sobre el río, con un guarda constantemente controlando el paso. Es un pueblo aislado del mundo alrededor que, literalmente, se podía cerrar”.

Eran los tiempos de la encíclica De Rerum Novarum del papá León XXIII que instaba a las mejoras en la condiciones de vida de los trabajadores dentro del capitalismo más salvaje y, claro está, lejos del movimiento obrero revolucionario, y la iniciativa del marqués de Comillas fue muy aplaudida. Aparte del mero interés cristiano podía haber otros factores que animasen al marqués en la construcción de su sociedad perfecta: el control de los obreros, alejándolos de los sindicatos socialistas como SOMA (Sindicato de Obreros Mineros de Asturias) de Manuel Llaneza, y amparándolos en su propio sindicato, el SOC (Sindicato Obrero Cristiano) y también el llamado “pietismo burgués”: los burgueses sin raigambre de la época querían equipararse al prestigio de la nobleza y la aristocracia practicando la filantropía, según explica María Fernanda Fernández.

“Bustiello era una jaula de oro que desde fuera unos miraban con envidia y otros con recelo”, explica. Los mineros que vivían aquí, seleccionados entres miles de trabajadores, mayormente capataces, vigilantes, barreneros y picadores (estos últimos piezas esenciales sin cuyo concurso podría pararse la producción fácilmente), tenían que pagarle el alquiler y los productos del economato a la empresa, y disponían de un terreno delante de casa para que no tuvieran que volver a su pueblo a coger manzanas o plantar lechugas, y así el desarraigo fuera total. El Casino funcionaba como una antitaberna: en las tabernas al uso los mineros pasaban su tiempo de ocio bebiendo sidra, y muchas veces conspirando entre soflamas revolucionarias.

En Bustiello se podía beber, pero no alcohol, se podía leer, pero solo el periódico que publicaba el Marqués, y, en el piso de arriba de la taberna, estaban los guardas por si había que bajar a amedrentar a algún díscolo. Sin taberna, o con una antitaberna en aquellas condiciones, el espinazo social estaba roto. Por supuesto, en la escuela se adoctrinaba para criar obreros dóciles. Hoy en día la taberna y una de las casas de los ingenieros se ocupan por residencias de la tercera edad. Por su parte, la antigua escuela es un albergue de juventud, bastante útil para los esquiadores ya que el Poblado está de camino al concejo de Aller, donde se encuentran todas las pistas de esquí asturianas. ¿Entonces, se vivía bien en Bustiello? “Cada cual valora unas cosas y en Bustiello se perdía mucha libertad. Pero lo cierto es que el bienestar era muchísimo mayor que en el resto de los pueblos mineros, donde las condiciones eran realmente duras”, cuenta la historiadora.

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El Poblado es una mezcla entre los company towns británicos de la época en lo socioeconómico (es decir un pueblo de la empresa) y una ciudad jardín francesa en su urbanismo, en el que se mezclan elementos de la arquitectura modernista catalana y elementos tradicionales asturianos. Bustiello, y el experimento social que cobijó en su seno, es un ejemplo paradigmático de lo que se ha llamado paternalismo industrial, ese movimiento en el que las caritativas empresas se ocupaban de sus empleados como de hijos que nunca crecían. En 1970 las casas en arriendo fueron vendidas a sus inquilinos, algunos vendieron posteriormente su propiedad, otras familias mineras, así que ya no es un pueblo netamente minero.

En el Centro de Interpretación se puede concertar también una visita al poblado con guía. Un buen complemento a la visita a Bustiello es la visita al Pozu Espinos, un ejemplo de explotación minera, tanto de montaña (horadando galerías en las laderas), como vertical (horadando el suelo en profundidad), que se encuentra en el cercano valle de Turón, tal vez el de mayor tradición minera, donde se puede conocer el funcionamiento de la mina y las duras condiciones en que trabajan los que bajan a por carbón.

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Los conflictos mineros continúan, como el recuerdo de Bustiello: una estatua del Marqués de Comillas, con un obrero tendiéndole un ramo de flores en señal de agradecimiento, recibe al visitante. Alguien ha pintado una bandera republicana sobre la estatua. “Este lugar sigue vivo en el corazón y la memoria de los lugareños”, dice Fernández, “todavía hay alguien que, en mitad de la noche, se molesta en venir hasta aquí para pintar una bandera republicana sobre el Marqués”.

lunes, 18 de agosto de 2014

La antigua fábrica Ca l'Alier de Sant Martí será un centro de innovación sobre "smart cities". Barcelona

La antigua fábrica del distrito barcelonés de Sant Martí Ca l'Alier se convertirá en un centro de innovación vinculado a las ciudades inteligentes -o smart cities- donde se instalarán centros de desarrollo tecnológico de las multinacionales Cisco y Schneider Electric y oficinas de la fundación municipal Barcelona Institute of Technology for the Habitat (Bith).

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El alcalde, Xavier Trias, ha destacado en rueda de prensa ante la fábrica que el proyecto permitirá desarrollar y atraer talento, transformar la ciudad y crear empleo, y ha asegurado que avanzar hacia modelos de smart city representa "una revolución tecnológica espectacular en la que Barcelona tiene voluntad de liderazgo". Aunque Trías ya ofreció el espacio a Cisco elpasado mayo, durante un viaje de promoción económica a Estados Unidos, el acuerdo no se ha cerrado por completo hasta ahora. Preguntado por la razón por la que el espacio no se ha destinado a un equipamiento íntegramente público, Trias ha resaltado que tiene "la obligación de generar actividad económica, porque la actividad económica es bienestar".

El teniente de alcalde de Hábitat Urbano, Antoni Vives, ha destacado que no sólo creará puestos de trabajo directos -cifrados en 160-, sino que generará un ecosistema empresarial que dinamizará otras empresas. El patrocinador ejecutivo de Cisco en Barcelona, Jordi Botifoll, ha explicado que la multinacional estadounidense ha firmado un convenio por 15 años y una inversión de 5,6 millones, y que contará con dos espacios en el recinto: un laboratorio de innovación para diseñar soluciones a ciudades inteligentes, y una zona de demostración de la aplicación práctica de sus servicios.

El Vicepresidente Ejecutivo de Operaciones de Schneider Electric, Julio Rodríguez, ha resaltado que el centro será el primero de la multinacional francesa -que ha firmado un acuerdo por nueve años y 726.000 euros- en el ámbito de las ciudades inteligentes, y ha resaltado que estas tecnologías mejoran la vida de los ciudadanos.

Inversión de seis millones
Las dos multinacionales asumirán los seis millones de euros que comportará la rehabilitación del edificio -situado en el cruce entre las calles Pere IV y Fluvià y datado de finales del siglo XIX-, cuyas obras empezarán en enero de 2015 y previsiblemente terminarán en el verano de 2016. 

El edificio contará tanto con zonas de acceso restringido como con áreas públicas y de libre acceso -incluirá un huerto urbano-, y se rehabilitará bajo criterios sensibles y de eficiencia energética. Trias ha destacado que el edificio "está en un estado desastroso" pero que es importante conservar el patrimonio histórico y combinarlo con la innovación para atraer a empresas, emprendedores y multinacionales. 

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La fábrica, catalogada como patrimonio, sufrió un doloroso incendio en otoño de 2007 tras el que quedó muy dañada. Permaneció en un estado de conservación muy precario hasta marzo 2013, cuando se benefició del Plan de Microurbanizaciones impulsado por la concejalía de Hàbitat Urbà para dignificar ocho de los espacios más degradados de la ciudad. La actuación se centró en frenar el deterioro del inmueble mediante derribos, limpieza y refuerzo de estructuras.

Núcleo con potencial fabril y patrimonial sin aprovechar
Ca l'Alier no es la única industria en ruinas que alberga esta zona de Sant Martí. Ubicada dentro del Parc Central del Poblenou junto a otros grandes conjuntos industriales catalogados, como la Oliva Artés y la Escocesa, fue una pieza capital del Manchester catalán, el nombre con el que llegó a ser conocido el agitado Poblenou manufacturero del siglo XIX. Muy cerca se halla otro gran recinto fabril aletargado, Can Ricart, que tras el proyecto fallido de la Casa de les Llengües sufre en sus estructuras la dura espera hasta convertirse en el futuro en un campus universitario de la UB.

La antigua fábrica de Sant Martí Ca l'Alier será un centro de innovación vinculado a smart cities.

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Artículo "Hubo una vez un pozo", mina del Sotón. Asturias

Autor: Fastino S. Antuña en Asturias 24.

El vicepresidente de la asociación de arqueología industrial Incuna y doctor por la Universidad de Oviedo escribe sobre el centenario de la mina del Sotón y su influencia en la explotación del carbón


En este año 2014 se cumplen cien años del inicio de las obras de profundización del Pozo Sotón en San Martín del Rey Aurelio, en el corazón de la cuenca hullera central asturiana. Unas obras que se prolongarían a lo largo de los años posteriores hasta poner a punto la nueva mina de la Duro y uno de los mayores y más modernos pozos verticales de extracción del país: en 1916 se alcanzó la profundidad total planteada y se había comenzado la formación interna de la mina; en 1917 se montaron los dos castilletes y se concluían las dependencias anejas; en 1919 el pozo producía carbón, si bien no a pleno rendimiento; y en 1922 se ponía en funcionamiento el taller de clasificación en altura, el reter, que suponía el impulso definitivo para la nueva mina de la Duro.

Que una explotación minera --como en realidad cualquier otra planta industrial-- cumpla cien años en actividad, sobreviviendo al complejo siglo XX, con sus reconversiones, desindustrializaciones, tecnificaciones, etc es algo muy poco común. De hecho, centrándonos en la actividad hullera en Asturias, otras instalaciones han llegado al siglo, es cierto, pero fuera de actividad desde mucho tiempo antes y, en cualquier caso, tan reformadas que poco o nada tenían que ver con el plano original. Podría decirse, igualmente, y hay muchos que así lo afirman, que nuestra actividad hullera y, por añadidura, sus instalaciones no son nada si las comparamos con el resto de las europeas y que, de este modo, tampoco debemos darle a esta efeméride mucha importancia. Las diferencias de escala, físicas, económicas y temporales es lo que tienen, puede ser cierto, pero no debe olvidarse que durante las dos guerras mundiales el tejido industrial europeo fue prácticamente arrasado, y las minas de carbón, por su importancia estratégica, eran demolidas interna y externamente por los ejércitos en retirada. El Pozo Sotón, sin embargo, no sufrió nada de esto, manteniéndose en buena medida tal y como fue diseñado en la segunda década del siglo XX, si bien con las lógicas actualizaciones, sobre todo tecnológicas, que fueron necesarias para la eficiencia de la instalación. Así, a simple vista pueden verse algunas de las estructuras exteriores fundacionales: la unidad de castilletes-reter-casa de máquinas; las naves seriadas de la lampistería y casa de aseo; y el ventilador, extramuros, a las que debe añadirse el taller mecánico, siempre, por su naturaleza, de menor entidad. Luego vendrían ampliaciones: de la casa de máquinas, de las naves seriadas… efectuadas con cuidado y esmero hasta el punto que es difícil señalar la traza original y la de la ampliación. Y, finalmente, los añadidos posteriores, nuevos edificios para nuevos servicios y nuevos contextos: la colonia de trabajadores, luego reconvertida en oficinas, o la nueva casa de aseo y lampistería.

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El Pozo Sotón fue diseñado cuidadosamente, y con no pocas dificultades, por la Duro, que planteó una moderna instalación minera que se integraba en un espacio industrial mayor compuesto por un lavadero y una central termoeléctrica, de las que nada queda ya, comunicadas entre sí por medio del ferrocarril. La Duro impulsaría distintos ramales mineros de empresas adquiridas para crear una auténtica red que conectara sus distintas instalaciones industriales con la fábrica siderúrgica de La Felguera y con otros ferrocarriles que evacuaran la producción hacia los centros de consumo: el Ferrocarril de Langreo y el del Norte. De este modo, el núcleo industrial del valle quedaba unido por un ferrocarril interno que fue fundamental para el nacimiento de un sentimiento y concepción espacial de comarca; una comarca industrial. El pozo sería así el gran orgullo industrial de la Duro, que con el Sotón confirmaba definitivamente su capacidad para operar en el negocio minero en todas sus fases. De hecho la empresa se jactaba de que el Sotón se construía íntegramente con obreros españoles, de que todas sus piezas eran diseñadas y realizadas en la compañía… Por ello, no es de extrañar que fuera el ámbito minero elegido para sus visitas más ilustres, como la de Primo de Rivera, Marqués de Estella y Jefe del Directorio Militar, la de Alfonso de Borbón, heredero de Alfonso XIII, acompañado del general Berenguer --entonces jefe de la casa militar del monarca-- y, finalmente, el lugar de la archiconocida estancia laboral de incógnito de Carlos Hugo de Borbón, pretendiente carlista al trono de España.

INSTALACIONES MODERNAS
Ahora bien, de lo referido no debe deducirse, sería un error mayúsculo, que la instalación minera es una antigualla obsoleta desde el punto de vista funcional. El pozo Sotón nace ya con maquinaria eléctrica, y a lo largo de las décadas posteriores sería actualizada, en especial en la década de 1950, cuando llegan a la instalación, en virtud de los Acuerdos Hispano-Americanos, modernos compresores de los cuales alguno queda aún en funcionamiento. Desde entonces parte de la maquinaria ha sido remozada parcial o totalmente, pero siempre con cordura, como lo demuestra el hecho de que el refuerzo de los castilletes y el montaje de una polea Koepe en la maquinaria de extracción --estando el Pozo ya en manos de Hunosa-- no significó la desaparición de las identitarias estructuras roblonadas, etc. Así, también se mantuvo el sistema del reter, que permitía sacar el carbón cuando el plano interior de Modesta no estaba activo. Igualmente fue una de las primeras instalaciones asturianas en poner a funcionar un nuevo sistema de arranque de carbón, los subniveles o soutirages

Puede ser cierto que el paisaje de fuera lo veamos con los ojos de dentro, y, por tanto, que cada cual lo interprete de un modo personal, pero no se puede negar que el conjunto del plan original del Pozo Sotón, de las ampliaciones, de los añadidos y de la maquinaria, histórica y actual, funciona, no ya en la producción de carbón, que es obvio que sí, si no en el plano espacial e histórico con perfecta armonía, enriqueciendo el proceso histórico de una instalación centenaria: nada chirría, nada disiente, todo tiene su explicación, su razón de ser, su sentido y su valor. Por todo ello, el Pozo Sotón ha sido incluido dentro de la lista de los 100 elementos más señalados del Patrimonio Industrial español; figura, además, en la Lista Indicativa de la UNESCO, y ha sido declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por el Gobierno del Principado de Asturias. Podría decirse que la protección BIC es en este caso muy parcial, es cierto, centrándose solo en los castilletes y la casa de máquinas, y dejando en el limbo el resto, incluidas las estructuras fundacionales referidas anteriormente. Podríamos afirmar igualmente que esto parece deberse, en el plano más inmediato, a la existencia de una absoluta incomunicación entre los dos documentos del BIC: la memoria histórica que describe el interés y el valor del pozo y, en definitiva,  porqué se está protegiendo; y el entorno de protección, que define el ámbito espacial de la protección basándose, en principio, en el documento anterior. Podríamos decir todo esto y más, pero intentaré no hablar de cosas tristes y sí esperanzadoras.

CENTENARIO DEMOLEDOR
En cualquier caso, si ahora se cumplen cien años del inicio de una instalación emblemática que mantiene la actividad original, esto parece será pasajero, pues ya se ha anunciado el cierre de la misma, paradojas del destino, para el último día del centenario, lo que es demoledor, tanto para el empleo, la actividad, y para el patrimonio industrial que contiene. Se ha querido ligar la petición de protección con el cese de la actividad --estoy convencido que cuando un personaje público vierte estas simplezas en los medios de comunicación un hada tintineadora cae fulminada en algún lugar del universo-- pero lo cierto es que siempre hemos defendido el mantenimiento de la actividad. No defendemos la creación de un nuevo museo una vez que la instalación se cierre. Creemos firmemente en la reutilización de las instalaciones para todo tipo de fines: industriales en primer lugar, pero también culturales, equipamentales… Pudiendo ser, sería lo ideal, mixto en todo caso. Pero por reutilización debería entenderse algo más que el valor del solar, algo más elaborado que llenar los intersticios con un polígono industrial abriéndose paso con retroexcavadoras sobre los edificios preexistentes. No es el lugar para referirlos, pero los ejemplos existen y, como la verdad, están ahí fuera.

El lamentable cierre del Pozo Sotón, el último en actividad en San Martín del Rey Aurelio, no tiene porqué conllevar la pérdida de un cargamento de recuerdos de todos nosotros, de un conjunto de tradiciones de nuestros antepasados, y por eso la reutilización de las instalaciones puede ayudar a que no se rompa ese hilo de oro o de bramante basto, de torones de acero en este caso, que nos una al pasado sin cerrarnos el porvenir y que nos permita vivir inteligentemente el futuro de nuestros territorios sin que se conviertan, irremediablemente, en una comarca salvaje.

Libro "Historia gráfica del ferrocarril en Euskadi. 150 años de ferrocarril"

Se puede encontrar en imágenes los principales hitos de la historia del tren en el País Vasco, desde la construcción de las primeras vías férreas hasta el desarrollo de los trenes mineros, la implantación de los ferrocarriles de vía estrecha y el auge de los tranvías. También podrán conocer las innovaciones tecnológicas en las que, en muchos casos, los ferrocarriles vascos fueron pioneros en el Estado. Cerca de 200 fotografías históricas, la mayor parte de gran formato e inéditas, ilustran este nuevo trabajo publicado por Maquetren con la colaboración de Euskotren; Metro de Bilbao, ETS y el Gobierno Vasco. Estas imágenes, se ven acompañadas por textos en los que se aportan los datos, fechas y acontecimientos que resultaron clave para entender el desarrollo del ferrocarril en Euskadi. Desde los primeros proyectos ferroviarios del País Vasco hasta la actualidad, con el metro de Bilbao, los nuevos tranvías o la construcción de la Y ferroviaria, el lector encontrará en este libro una obra de referencia sobre los orígenes, evolución y futuro del ferrocarril en Euskadi.

Autor: Juan José Olaizola Elordi

Precios: 30 euros



INDICE
LOS PRIMEROS FERROCARRILES 
Tutera eta Bilbo arteko trenbidea / El ferrocarril de Tudela a Bilbao

LOS FERROCARRILES MINEROS 
El tren de la Diputación 
Nuevas iniciativas 
Otros ferrocarriles
El fin

LOS FERROCARRILES DE VÍA ESTRECHA 
¿Vía ancha o estrecha? 
Los nuevos ferrocarriles de vía métrica

LOS TRANVÍAS 
Los primeros tranvías de Bilbao y su entorno 
Los inicios del tranvía en San Sebastián
Una electrificación pionera 
Dos grandes interurbanos: el tranvía de Arratia y el de Tolosa 
Los ferrocarriles de San Sebastián Ulía, Hernani y el Topo: antecedentes del tren/tram 
Tranvías secundarios
El transporte de mercancías
Una supresión temprana

AÑOS DE MODERNIZACIÓN E INNOVACIÓN TECNOLÓGICA 
Nudos ferroviarios 
La mejora de las infraestructuras 
Nuevas tecnologías 
Del vapor a la electricidad

LA DECADENCIA
EL RENACIMIENTO
El futuro

Más información sobre el libro

Comprar el libro en:

Noticias sobre el libro
La "Historia gráfica del ferrocarril en Euskadi": 150 años de desarrollo de movilidad sostenible y trenes, en imágenes.

150 años de ferrocarril en Euskadi en imágenes

viernes, 15 de agosto de 2014

Mis dibujos industriales. Ciudad vertical industrial I.

Hoy os presento otro de los dibujos industriales que he hecho, "Ciudad Vertical Industrial I". Me encanta hacer estos dibujos alargados en libreta tipo "acordeón".


Se trata de un dibujo de 98 cm de largo. Al final de la entrada os pongo una foto mía con el dibujo, para que podáis comprobar la longitud del dibujo.




Feliz fin de semana a todos!!

El museo de la Asociación Cántabra de Amigos del Ferrocarril ha recibido 1.500 visitas en lo que va de 2014

Es una gran noticia saber que la gente cada vez se siente más atraída e interesada por este tipo de museos, y por el turismo industrial.

Pasión por los raíles
«Los tornillos tenían las iniciales de la compañía en relieve, para que el encargado se diese cuenta de si los apretaban a martillazos en lugar de a rosca». Al recibir el impacto de un martillo, las iniciales se borraban por el mal uso. Son anécdotas de tipos que saben de trenes, que se apasionan con ellos. El museo de la Asociación Cántabra de Amigos del Ferrocarril -detrás de la comisaría de la Calle Castilla, en Santander- recibió el pasado año a 1.600 personas. En lo que va de 2014 van ya por las 1.500 y en julio, durante las fiestas, en una jornada de puertas abiertas, abarrotaron las instalaciones con quinientos visitantes. La locomotora de vapor 'La Peñacastillo' -de principios del siglo XX- o la 'Estela de Acero' son algunas de sus joyas.

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Cristian Suárez, el presidente, cree que se debe a la divulgación en los medios, aunque «muchos vecinos han venido por el boca a boca». Desde su fundación, en 1978, han recopilado trenes, relojes de estación, faroles o tornillos de las vías del tren para rehabilitarlos de cara a su conservación para las futuras generaciones. «Las labores de recuperación son muy complicadas y hemos trabajado muchas horas», dice el vicepresidente de la asociación, Pablo Cantero, que conoce miles de anécdotas relacionadas con el mundo ferroviario. La máquina quitanieves, por ejemplo, es uno de sus tesoros (es de los sesenta). Algunas de las piezas se las han cedido grandes empresas, pero otras se las han encontrado en los desguaces o abandonadas a su suerte. Toda una labor de investigación.

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Se definen como unos «apasionados de los raíles», imparten conferencias y hacen exposiciones sobre la historia del tren en Cantabria. Y, cuando les sobre tiempo, juegan con maquetas a escala. «Soy un gran aficionado desde pequeño, cuando viajaba con mis padres en el tren para pasar las vacaciones en Benidorm», sonríe Suárez. En 1994 construyeron un circuito donde ruedan los trenes eléctricos de modelismo y dos décadas después todavía le siguen añadiendo remontes. «Con lo que más disfruto es con el traqueteo del tren real sobre las vías y prefiero los modelos antiguos a los nuevos, porque ahora todo está tapado con un plástico que impide ver los motores», reconoce. Su sueño hubiese sido vivir en la época de las locomotoras de vapor.

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Para septiembre han programado una 'parada ferroviaria' donde harán una exhibición con locomotoras eléctricas a escala sobre el circuito. «Lo más difícil es que funcionen los controles y los desvíos eléctricos. Estamos construyendo otra maqueta más reducida y es una labor muy bonita porque al no basarnos en paisajes reales los trabajos son más imaginativos». Guardan trenes a escala de los años cuarenta, auténticas reliquias, que funcionan dándoles cuerda. El deseo de cualquier niño.

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Las montañas, los túneles y los puentes en miniatura los construyen con madera, tela metálica y escayola. Además, no se les escapa el más mínimo detalle en la historia del ferrocarril en Cantabria. «Esta es una sección del carril de la línea de ferrocarril de Isabel Segunda del año 1854», cuenta Cantero mientras levanta una cuña de hierro que servía para ajustar la madera de las vías.

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Inculcar la cultura
El secretario, Manolo Calderón, ejerció la medicina y ahora que está jubilado se dedica «en cuerpo y alma» a las actividades de la asociación como impartir conferencias o restaurar objetos. Su película favorita es 'El tren', estrenada en 1964 y protagonizada por Burt Lancaster, pero prefiere leer los reportajes sobre locomotoras en los libros ingleses de los cincuenta y sesenta. «He intentado inculcar la cultura ferroviaria en mi familia, aunque con pocos resultados», confiesa. Cuando sus hijos eran pequeños les paseaba por la estación «para ver si se les pegaba algo, pero ni con esas». Su afán de conocimiento le ha llevado hasta Inglaterra y Estambul donde se ha documentado y ha fotografiado modelos de tren propios de allí.

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El Ayuntamiento ha acordado con la asociación mejorar los accesos al museo (está junto a la pasarela que conecta con la Peña del Cuervo). Desde el edificio, junto a seis tramos de vías, se escucha el ir y venir de los vagones. Las paredes, los suelos, los cristales son historia viva del ferrocarril. El museo abre los martes y los viernes de siete y media de la tarde a diez de la noche, excepto festivos. Fuera del horario, también se pueden programar grupos organizados.