Patrimonio Industrial nacional e internacional

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viernes, 23 de enero de 2015

La retirada de las uralitas deja al aire el histórico depósito de locomotoras de Valladolid

Los propietarios del histórico entorno de la estación Campo Grande (Adif), cuyo futuro irá de la mano del eterno proyecto del soterramiento, acaban de concluir las labores de retirada de la deteriora cubierta de uralita del depósito de locomotoras. Este vestigio ferroviario del siglo XIX, único por su forma de herradura en toda Europa,luce ahora literalmente al aire sin que esté prevista una intervención a corto plazo para garantizar su conservación, según reconocieron ayer fuentes del gestor de infraestructuras.

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La Sociedad Alta Velocidad –el ente público responsable de gestionar el soterramiento–, por su parte, espera su cesión por parte de Adif –su titular– a lo largo de este año para comenzar «lo antes posible» las labores de consolidación de sus muros y frenar así el avanzado estado de deterioro que presenta esta edificación proyectada en 1863 y que perdió su uso hace cuarenta años. La última intervención en esta infraestructura abandonada se llevó a cabo hace ocho años para tapiar, sin más, sus accesos desde el paseo del Arco de Ladrillo por la calle Santa Fe.

La presencia de amianto en la cubierta de fibrocemento (uralita) de las naves laterales del depósito de locomotoras llevó a la Fiscalía a abrir una investigación por un posible delito medioambiental en abril y eso, en principio, pudo acelerar la decisión de Adif de ordenar a una empresa especializada (Emfesa) el desmontaje de las placas. Los trabajos comenzaron en noviembre y, según fuentes de la compañía, «han concluido ya».

Partes sin retirar
Los vecinos del entorno, eso sí, se preguntaban ayer «por qué han dejado algunas partes del tejado con uralita sin retirar –como se aprecia en la fotografía–» tanto en el depósito en sí como en las naves anexas.

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El futuro a largo plazo del depósito de locomotoras, el proyecto incluido en el denominado Plan Rogers está valorado en 6,8 millones de euros, pasa por su reconversión en una gran biblioteca pública, que incluiría un café literario y una Casa del Ciudadano. Pero la infraestructura ferroviaria, o lo que queda de ella, tendrá que seguir en pie para entonces. «La idea es comenzar los trabajos de consolidación cuanto antes una vez firmada la cesión», insisten fuentes de la Sociedad Alta Valladolid.