Patrimonio Industrial nacional e internacional

PATRIMONIO INDUSTRIAL - INDUSTRIAL HERITAGE - PATRIMOINE INDUSTRIEL

jueves, 23 de enero de 2014

Proyecto de recuperación de la azuda de la Montaña y su entorno, Aranjuez (Madrid).

Hoy tengo el placer de exponeros este proyecto que el arquitecto Manuel Fonseca ha sido tan amable de facilitarme para que todos podáis disfrutar de él.

 Tanto la descripción de esta entrada como las imágenes que se muestran han sido todas facilitadas por Manuel Fonseca, al cual le agradezco mucho la oportunidad que me da de mostraros a todos este trabajo.

Hace unos meses aparecieron noticias en la prensa sobre la recuperación de este importante elemento patrimonial de Aranjuez.


Entidad que ha financiado proyecto y obra
Confederación Hidrográfica del Tajo 

Situación
El conjunto formado por azuda, acueducto y entorno se encuentra ubicado en el término municipal de Aranjuez, en su zona norte, junto al acceso desde Madrid.  Queda limitado por la actuación urbanística de la montaña al norte, el caz de azuda y la academia de la guardia civil al sur, la carretera de acceso a Aranjuez desde Madrid al oeste y una vía pecuaria al este.




ANTECEDENTES Y DESCRIPCIÓN DE ACTUACIÓN
Recuperación de la azuda de la montaña, rehabilitación del acueducto existente y adecuación de su entorno, en Aranjuez (Madrid).


La actuación se engloba dentro del marco de recuperación de los sistemas de riego históricos marginales de Aranjuez. La recuperación de la Azuda y su entorno es el resultado de la iniciativa particular de la asociación: “La Azuda”, nacida con el propósito de recuperar el patrimonio abandonado de Aranjuez, y promotora de los primeros estudios históricos y proyectuales para la misma.



La Azuda de la Montaña fue, hasta su desaparición, uno de los artefactos más notables en los sistemas de riego de Aranjuez. Las referencias bibliográficas recogidas en el estudio histórico anejo, y principalmente la fotografía de 1902 recogida en el Álbum guía de Aranjuez son los puntos de partida para el diseño de la nueva azuda, tratando de conseguir el efecto estético y funcional similar al pre existente, y convirtiéndose en un hito y referente paisajístico del entorno de Aranjuez.

El funcionamiento de la Azuda se ceñirá a la temporada de riego, elevando un caudal suficiente para acompañar a los paseos que recorran el entorno. Los cálculos para el funcionamiento de la misma, tanto hidráulicos como estructurales, quedan recogidos dentro del proyecto de ejecución.


La azuda tiene un diámetro de 14.35 metros/ 52 pies castellanos,  y está compuesta por una estructura metálica de 12 radios y una estructura secundaria formada por una corona exterior tipo cercha tridimensional. Este conjunto está a su vez atirantado por dos triángulos equiláteros invertidos.

A lo largo la longitud de la corona exterior creada por esta estructura se localizan un total de cuarenta y ocho cangilones, con un diseño de pala-cangilón que permite aprovechar el caudal del agua para el movimiento de la noria. Es esta característica la que dota a la azuda de un carácter excepcional, puesto que en pocas ocasiones el elemento pala es el que a su vez sirve como cangilón para elevar el agua.



El acueducto de la Montaña, que en su momento sirvió para regar las plantaciones de la finca de la montaña y la arboleda de la denominada calle larga, es una construcción de ladrillo, de sección rectangular decreciente, con una longitud de 87 m, y con 12 arcos de medio punto apoyado sobre pilastras del mismo material. Ha sufrido en el tiempo un progresivo deterioro, además de puntuales añadidos o reparaciones.

El objetivo fundamental era recuperar el acueducto para su uso original de transporte de agua, unificando su aspecto y consolidando su estructura. Para ello se han realizado diversos análisis del estado de conservación y estudios geotécnicos y geofísicos enfocados a la comprensión del origen del deterioro actual, principalmente de la pilastra de apoyo de la desaparecida azuda.





miércoles, 22 de enero de 2014

Un total de 200 personalidades apoyan la declaración de Averly como Bien de Interés Cultural. Zaragoza

Apudepa ha reunido finalmente 200 firmas de personalidades del mundo de la cultura y de la ciencia españolas en su manifiesto a favor de defender y proteger INTEGRAMENTE el conjunto de Averly.


Artículo en Heraldo
La Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, Apudepa, ha publicado un manifiesto firmado por 200 personalidades del mundo de la cultura y de la ciencia españolas (y, simbólicamente de la sociedad zaragoza y de la defensa de Averly) en el que los intelectuales y miembros de las universidades españolas solicitan la conservación integral de la fundición Averly, apoyan "la declaración del conjunto íntegro de Averly como Bien de Interés Cultural solicitada por la Asociación de Acción Pública para la Defensa del Patrimonio Aragonés, Apudepa" y se oponen "rotundamente a su amputación y demolición". 

Los firmantes, que afirman que "hay muy pocos conjuntos industriales urbanos tan extraordinariamente preservados como el de esta histórica fundición aragonesa" recuerdan que "En marzo de 2011 el Consejo de Patrimonio Histórico del Estado aprobó el Plan Nacional del Patrimonio Industrial, coordinado por el Instituto de Patrimonio Cultural de España, con el objeto de corregir la precaria conservación de este tipo de bienes culturales en nuestro país, amenazado por la "escasa sensibilización hacia este patrimonio, tanto por parte de las Administraciones como de la sociedad", y por los intereses derivados de su ubicación en "espacios urbanos de situación privilegiada".

También aseguran que "ante el gran número de elementos a conservar, el Plan Nacional incorporó un Catálogo Mínimo en el que quedaron incluidos los bienes más significativos de la historia de la industrialización española, según una selección realizada por The International Commitee for the Conservation of the Industrial Heritage. Uno de estos elementos fundamentales seleccionados fue la Fundición Averly, en Zaragoza, un complejo industrial excepcional conservado en un grado sorprendentemente elevado de autenticidad y de integridad gracias al cuidado de la familia Averly-Bea-Hauke".

Suscriben el manifiesto personalidades tan destacadas del mundo cultural y científico español como el filósofo Félix de Azúa, el poeta Joan Margarit, los científicos Mateo Valero y Enrique Cerdà, los arquitectos Carlos Ferrater, José María Ezquiaga, José María Valero, Josep Maria Montaner, Margarita de Luxan, Fernando Espinosa de los Monteros, José Fariña, Agustín Hernández Aja, los historiadores Guillermo Fatás, Guillermo Redondo, Carmen Morte, Manuel García Guatas, José Miguel Morales, Horacio Capel, Mercé Tatjer, Carmen Gómez Urdáñez, Jesús Liz y una larga nómina de catedráticos directamente relacionados con el patrimonio industrial como Miguel Ángel Lagunas, Miguel Ángel Losada, José Antonio Martín Pereda, Enrique Masgrau, José Manuel Cano, Marco Ceccarelli, Juan Ignacio Cuadrado, José Antonio Puértolas o Manuel Doblaré. 

Es especialmente destacable el apoyo proveniente de la Ingeniería y baste para comprobarlo que más de 20 de los miembros de la Real Academia de Ingenieros han suscrito el documento. Este hecho da una idea de la importancia que para la ciencia y la ingeniería de nuestro país ha tenido y tiene la fundición Averly. 

Para Apudepa, el apoyo recibido por parte de algunos de los más importantes científicos e intelectuales de España supone un testimonio de enorme importancia, fundamentalmente por cuanto demuestra el alcance nacional e internacional del altísimo valor de la fundición Averly para el patrimonio de la industria, de la ciencia, de la técnica y de la cultura universal. 

Apudepa espera que este reconocimiento por parte de tan destacadas personalidades abra de una vez los ojos a las instituciones aragonesas y decidan finalmente negociar el futuro de este elemento capital del patrimonio aragonés. Su destrucción sería una pérdida comparable a las más tristes de la historia de nuestra ciudad y de nuestro país. 

Acompañando la firma de los más de 150 doctores, también apoyan la solicitud de Apudepa, simbólicamente (por cuanto su posición era ya evidente), otras personalidades de los movimientos sociales de la ciudad y de la defensa del patrimonio del país. 

Apudepa recibe el apoyo de la comunidad científica y cultural en su defensa del complejo industrial de Averly en Zaragoza.

Averly. Apudepa se reafirma y cierta prensa y el "ayuntamiento" manipulan la información.

Averly. Obras sin licencia urbanística

Artículo "Un Patrimonio en el pozo"

Autora: Verónica Viñas, en Diario de León
El Patrimonio leonés se hunde. El Pozo Ibarra, emblema de cien años de historia minera, es el tercer BIC que ingresa este mes en la Lista Roja, una relación de construcciones en ruina. León tiene ya en esta nómina 18 monumentos, aunque la realidad es más cruel. Sólo Soria y Palencia están por delante en un ránking que evidencia el desmoronamiento de iglesias, ermitas, castillos, palacios y, ahora también, el patrimonio industrial.

El Pozo Ibarra de Ciñera está en la lista de Hispania Nostra a petición de Ecologistas en Acción, porque corre el riesgo de desaparecer, «por enterramiento», bajo la escombrera de la explotación de carbón a cielo abierto Corta Pastora que hay a escasos metros y que la Hullera Vasco-Leonesa prevé ampliar. La empresa minera había planificado desplazar 200 metros el imponente castillete del Pozo Ibarra, auténtica obra maestra de la ingeniería de su tiempo (1930), una especie de ‘torre Eiffel minera’, pero los ecologistas consideran que ello supondrá «descontextualizarla».

El castillete con el ascensor de bajada a la mina, formado por una estructura de hierro, se mantuvo en uso hasta 1997 y fue declarado BIC con categoría de Conjunto Etnológico en 2011.

En el Diario de León de la época, a propósito de la inauguración del pozo se publicó lo siguiente: «Es un modelo de instalaciones modernas, pues van completamente aunados la instalación industrial con todos los adelantos modernos y el confort obrero, haciendo que un minero, después de terminar su labor, al abandonar las negras entrañas de la tierra, se encuentre con un cuarto de aseo donde puede quitarse la suciedad y llegar a casa tan decente como si viniera de una oficina». Ahora, 83 años después, el conjunto industrial goza de la máxima protección y tutela que reconoce la legislación de Patrimonio Cultural, de ahí que los ecologistas consideren que «no tiene amparo legal la pretensión de la Hullera Vasco Leonesa de preservar únicamente el castillete del pozo, separándolo del conjunto para reubicarlo en otro lugar, destruyendo el resto de los inmuebles protegidos por la declaración, así como el suelo y subsuelo donde se asientan».

Todo un ingenio
El pozo de Ciñera se encuentra en unos terrenos donde ya se explotaba el carbón en el siglo XIX. Según el espléndido archivo de la Hullera —con más de un kilómetro de documentos— Francisco Miñón vendió su concesión a los socios de Hulleras de Ciñera, una sociedad que se constituye en Bruselas en 1900. La compra de Hulleras de Ciñera en 1910 por 1.195.000 pesetas a Enrique Faura fue la primera operación de gran envergadura de la Hullera Vasco-Leonesa para crecer de tamaño y afrontar una organización más compleja.

Imagen de la noticia
En 1929 el informe del ingeniero Mario Zapatero —que con anterioridad había trabajado en Duro Felguera— describe que el ‘pozo maestro’ tiene ya una profundidad de 112 metros y también alude al castillete, cuyo peso estima en 55 toneladas y un coste de 50.000 pesetas.

En 1930 se termina de profundizar el pozo en los 150 metros proyectados, se terminan las casas de máquinas y oficinas y se monta la máquina de extracción, así como el castillete, obra de Construcciones Juliana (Gijón). La inauguración del pozo se produce en noviembre por el recién nombrado presidente de la Hullera, Francisco de Ibarra, que acababa de llegar al cargo al fallecer en agosto el marqués de Mac Mahon.

El pozo también sufrió el zarpazo de la Guerra Civil. En septiembre de 1937, fue escenario de enfrentamientos entre ambos bandos. Hubo muertos y las instalaciones fueron destrozadas e incendiadas.

Ahora, el Conjunto Industrial del Pozo de Ibarra figura en la Lista Roja de Hispania Nostra como «abandonado» y «en proceso de desmantelación». Este mismo mes la Lista Roja de Hispania Nostra admitía otras dos construcciones en un delicadísimo estado de conservación: el palacio de Orallo y la iglesia de Valdavida.
Diario de León