Gracias al trabajo de denuncia e investigación realizado por Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, se ha descubierto la verdad.
El gran
engaño de la Estación de Nazaret: Hacienda y el IBI acorralan al Ayuntamiento
de Valencia.
Artículo de Noticias Ciudadanas
Lo que durante casi una década se ha vendido desde los
despachos oficiales del Ayuntamiento de Valencia como un «atolladero
procedimental indescifrable» ha saltado por los aires en apenas cuarenta y ocho
horas.
El caso de la histórica Antigua Estación de FEVE de Nazaret, catalogada como Bien de Relevancia Local (BRL) con la categoría de Monumento de Interés Local, ha dejado de ser un exponente de abandono patrimonial para convertirse en un escándalo de dimensiones jurídicas insospechadas.
Una resolución fulminante del Ministerio de Hacienda, coordinada con una contraofensiva legal sin precedentes desplegada por la asociación Círculo por la Defensa y Difusión del Patrimonio Cultural, ha dejado al descubierto las vergüenzas de la maquinaria municipal valenciana. El Ayuntamiento de Valencia se encuentra hoy formalmente contra las cuerdas, atrapado en una contradicción insostenible entre lo que sus oficinas de urbanismo afirmaban y lo que su negociado de recaudación de impuestos podría haber estado ejecutando a espaldas de la ciudadanía.
El origen de la farsa: La invención de un monumento
«huérfano»
Para comprender la magnitud del colapso
institucionalizado, conviene desmontar la coartada que el Ayuntamiento de
Valencia edificó minuciosamente por escrito. El pasado 8 de abril de 2026, el
Servicio de Patrimonio Histórico y Artístico emitió un informe técnico que
pretendía ser el carpetazo definitivo al expediente. Tras comprobar que la
mercantil que históricamente constaba como titular, Seluin S.L., había sido
dada de baja de la matriz catastral de forma de oficio por no poseer un título
de propiedad válido sobre el inmueble, el consistorio construyó una insólita
pirueta jurídica.
El Ayuntamiento declaró formalmente que la estación de Nazaret, de principios del siglo XX, se hallaba en un «limbo absoluto de propiedad, careciendo de dueño conocido y de titularidad registral alguna». Amparados en esta supuesta orfandad dominical, los responsables municipales se declararon «legalmente imposibilitados» para actuar o dictar órdenes de restauración.
Pero el verdadero paroxismo burocrático llegó en las conclusiones de dicho informe: en un ejercicio de dejación de funciones que los expertos califican de sonrojante, el Ayuntamiento de Valencia emplazó por escrito al propio denunciante a que acudiera de manera particular ante las oficinas del Estado a registrar una denuncia de «bien vacante o mostrenco». La administración local, dotada de un cuerpo de letrados y competencias inspectoras, obligaba a un ciudadano a hacer de detective privado en los archivos de la Administración General del Estado.
La bofetada del Estado: Hacienda tumba la mentira en 48 horas
La asociación recogió el guante y registró la denuncia
de bien vacante ante la Delegación Especial de Economía y Hacienda en la
Comunidad Valenciana el 18 de mayo de 2026. La respuesta del Estado no se midió
en meses ni en años, sino en horas. El 20 de mayo, apenas dos días después de
la denuncia, la Secretaría General de la Delegación estatal firmaba una
resolución contundente (Expediente Cibi 2026 046 00456) que ha pulverizado por
completo la ya maltrecha de por sí credibilidad municipal.
…
La frontera del Código Penal: El deber de veracidad
La nota de prensa remitida por el colectivo
patrimonial concluye con una advertencia severa que traslada el debate desde la
arena de la ineficacia administrativa al terreno de las responsabilidades
penales. El escrito solicita formalmente al Síndic de Greuges que aperciba a
las autoridades locales sobre su estricto deber de veracidad.
Si en el informe oficial definitivo que el Ayuntamiento debe entregar en las próximas semanas se demuestra que los funcionarios o cargos públicos ocultaron deliberadamente los datos fiscales de recaudación o falsificaron la realidad de la propiedad para justificar la parálisis de Urbanismo, se instará al Síndic a que dé traslado inmediato de las actuaciones a la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia por un presunto delito de falsedad en documento público por imprudencia grave o prevaricación omisiva (artículos 390 y 404 del Código Penal).
El vodevil de la Estación de Nazaret se ha quedado sin guion. La farsa de la orfandad registral ha sido desmontada por el propio Estado en 48 horas. Al Ayuntamiento de Valencia se le ha agotado el tiempo de los informes contradictorios y los limbos imaginarios: o localiza de inmediato al propietario real que Hacienda ya ha detectado y le impone una orden de rehabilitación integral y urgente, o serán sus propios gestores los que tengan que responder ante instancias judiciales de una desidia que roza lo delictivo. El patrimonio cultural de Valencia ya no acepta más intentos rídiculos de tomar el pelo a la sociedad civil.
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