Más de 47.500 visitas revalidan el proyecto turístico que Fabero inició hace diez años
Artículo de María Carro para Diario de León
Hace diez años que el Ayuntamiento de Fabero abrió la
apuesta por la revaloración del patrimonio industrial con fines turísticos. Un
tiempo insuficiente para cambiar la mentalidad colectiva de una cuenca minera
en la que el carbón ha sido la base de todo, pero más que válido para demostrar
que el proyecto iniciado en 2016 ha sido un acierto. Más de 47.500 visitas al
Pozo Julia —el epicentro de la acción— revalidan el trabajo de rehabilitación
patrimonial llevado a cabo, a pocos meses de iniciar las obras de soterramiento
de la galería, que exhibirá fielmente cómo era el trabajo en la mina, y con la
vista puesta también en la próxima recuperación del hospitalillo. Las cifras de
visitantes han ido creciendo paulatinamente, siempre al alza salvo en 2025
debido —explican fuentes municipales— a los incendios forestales que asolaron
el Bierzo en agosto, que es el mes de mayor afluencia.
El salto más reseñable en lo que a visitantes se
refiere se dio en 2022, justamente después de la declaración de Fabero como
Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Etnológico, el primero y el
único de Castilla y León. El reconocimiento llegó en 2021, dos años después de
la incoación del BIC. Este siempre fue el objetivo prioritario, para «que todo
nuestro patrimonio estuviera protegido durante generaciones», asegura la
alcaldesa, María Paz Martínez, más que satisfecha de la evolución del número de
visitantes, pero reconociendo que el contexto todavía no es el más idóneo.
Faltan tiempo y servicios.
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«Tenemos pocos restaurantes y pocas plazas hoteleras. Estamos aún en una fase de transición para ver si la población va creyendo un poco más en que se puede vivir del turismo y, además, con actividades durante todo el año. Ese es el reto que nos hemos marcado», afirmó Martínez. Todas las visitas al Pozo Julia son guiadas y terminan a las dos de la tarde. «Siempre nos preguntan dónde comer y tenemos poca oferta», dice la regidora. Por eso, otra de las «grandes apuestas» es la remodelación de la plaza de abastos y su reconstitución como mercado municipal minero, con gastrobar y una serie de tiendas con merchandising y productos del Bierzo. «Vamos a tratar de que esté abierto durante todo el fin de semana, para que cuando finalicen las visitas, haya un espacio industrial al que los visitantes puedan ir. Y, desde luego, hay que procurar ir creciendo en plazas hoteleras y viviendas de turismo rural», añadió.
En la última década, han sido varios los hitos de Fabero en materia de recuperación patrimonial. La apertura de la Escuela del Ayer, en 2016, fue el primer de ellos y la lista se fue ampliando con el Aula Paleobotánica (2019), el Economato y la Casa Minera (2021), al recuperación de la fragua del Pozo Julia (2021), la rehabilitación del embarque y el castillete del mismo pozo (2022) y la programación, a partir de 2023, de una agenda de actividades para dotar de contenido a las instalaciones (exposiciones, catas, presentaciones de libros, conciertos, etcétera). Una oferta que ha incrementado considerablemente la afluencia de visitantes al Pozo Julia y al resto de museos sin que hayan sido visitas guiadas propiamente dichas. También aquí la evolución ha sido en positivo.
«Además, ahora se le tiene que unir el Gravity Park (circuito especializado para bicicletas de montaña) de la Gran Corta, uno de los más grandes de Europa, y todas las mejoras en infraestructuras, además del soterramiento que se nos ha concedido, que ha sido una apuesta mucho más clara», asegura la alcaldesa, que también destaca el inicio de la digitalación del Archivo Histórico Minero. «Vamos por el buen camino y se ve que los datos mejoran. Fabero se está convirtiendo en un espacio donde la memoria sea importantísima y estamos pendientes de finalizar el memorial minero», apuntó.
Fuente de la noticia https://www.diariodeleon.es


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