Patrimonio Industrial nacional e internacional

PATRIMONIO INDUSTRIAL - INDUSTRIAL HERITAGE - PATRIMOINE INDUSTRIEL

lunes, 28 de diciembre de 2015

Triste noticia. Ha fallecido Gonzalo Montiel, director general de Gestión Cultural de la Universitat de Valéncia

Ayer fue un día muy triste pues falleció Gonzalo Montiel, director de gestión cultural de La Nau, activista y gran defensor del patrimonio industrial de Puerto de Sagunto (formaba parte de la Asociación Memoria Industrial y Movimiento Obrero). con quien tuve el placer de estar en las pasadas jornadas de Patrimonio Industrial de Sagunto, descanse en paz.

Muere Gonzalo Montiel, director general de Gestión Cultural de la Universitat de Vaència.
Autor artículo Eugenio Viñas para Valencia Plaza

El Director de Gestión Cultural de la Universitat de Valencia(UV) y Director de Actividades del Centro Cultural La Nau, Gonzalo Montiel, ha fallecido este sábado, según ha confirmado la institución académica. Estas mismas fuentes han informado aValencia Plaza que Montiel falleció en la ciudad de Valencia a última hora de la tarde, cuando regresaba a su casa tras haber salido a correr. Aunque desde la institución y el entorno cercano a Montiel se desconocen los detalles clínicos del fallecimiento -la autopsia estaría prevista para este lunes por la mañana-, se relaciona directamente su muerte con este hecho. 

Montiel (Puerto de Sagunto, 1968), número dos de la citada gestión junto a Antonio Ariño, ha sido el principal artífice de la resituación de La Nau como foro de actividades y expresiones para la institución desde 2011. La noticia, que ha caído como un jarro de agua fría sobre los agentes culturales de la ciudad de Valencia en la jornada del domingo, ha generado numerosas reacciones de apoyo a la familia y sus compañeros. Algunas de esas personas consultadas por este diario insisten en su labor como "facilitador" de la propia actividad cultural de las asociaciones y profesionales propios y ajenos a La Nau, mientras que sus compañeros de trabajo recuerdan que "la puerta de su despacho siempre estaba abierta, algo que define cómo ha sido su labor".

En el ámbito personal, Montiel, que tenía 47 años, estaba casado con Elena Martínez, también profesora e investigadora de la UV en Ciencias Jurídicas y perteneciente al Departamento de Derecho Administrativo y Procesal. Ambos tienen dos hijas de muy corta edad. 

Era licenciado en Filología Hispánica, Comunicación Audiovisual, Máster en Periodismo y Comunicación, y Doctor en Comunicación Audiovisual por la Universitat de València. Además, era profesor asociado en el Departamento de Filosofía y Sociología de la Universitat Jaume I, donde impartía asignaturas de Teoría de la comunicación y estratificación social.

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Asimismo, estaba adscrito como investigador al Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local y era miembro del Grupo de Investigación Multidisciplinar en Violencia de Género de la Universitat de València. Como docente e investigador, ha colaborado con "varios proyectos de I+D y ha publicado diversos libros, artículos y capítulos de libro en publicaciones científicas centradas en la teoría de la comunicación, juventud, género y fotografía".

No obstante, muchos de los agentes culturales consultados por este diario le recuerdan por su etapa como responsable técnico del Centre d’Assessorament i Dinamització dels Estudiants, el CADE, que acabaría integrándose en el actual SEDI y en el que estuvo entre 1994 y 2011. Desde allí gestionó, entre muchos otros, eventos que han acabado siendo referente para la UV, como los conciertos del ciclo Benvinguda a la Universitat, capaz de atraer hasta las ciudades que albergan los distintos campus de la UV conciertos multitudinarios y que avanzaban artistas y bandas que acababan por despuntar a lo largo del año. Es sólo uno de esos referentes a los que se vincula casi de forma automática su trabajo durante los últimos años.

La Universitat de Valéncia, que ha dado a conocer la noticia del fallecimiento a través de sus redes sociales, ha expresado sus condolencias y ha enviado su pésame a la familia. El funeral será mañana las 15 horas en el Tanatorio Municipal de Valencia.

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El patrimonio industrial de la cañada, en ruinas. San Quirce (Segovia)

En su crítica al proyecto del Ministerio de Agricultura, San Quirce recuerda la rica arquitectura industrial asociada a la Cañada Real Soriana Occidental, “una ruina en progresivo estado de deterioro”, que “de seguir este proceso, llegará un día en que no quede sino en topónimo”. Después de señalar que de los más de 36 lavaderos y esquileos que hubo en la provincia en el siglo XVIII, tan solo uno queda en pie, el de Cabanillas, de la familia Peñalosa Contreras, San Quirce expone la paradoja de que mientras que esa arquitectura industrial se encuentra en serio peligro de desaparecer “se emplean fondos públicos en unas obras que atentan contra uno de los paisajes más representativos de la geografía segoviana”.

En ese sentido, la Real Academia de Historia y Arte reitera su petición de redactar un proyecto que garantice la adecuada conservación del patrimonio vinculado a las cañadas.

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En su informe, San Quirce utiliza un texto de Alonso Cano, obispo de Segorbe, quien en 1762 escribió sobre los esquileos, advirtiendo que “los de más nombre son los que se encuentran en las faldas de esta sierra, que divide las dos Castillas, todos a corta distancia de Segovia”. La Real Academia de Historia y Arte pone como paradigma de esos esquileos el de Iturbieta, llamado así por su fundador, Ignacio de Arizcun, marqués de Iturbieta. En la actualidad, este esquileo, cuyas impresionantes ruinas se sitúan al borde de la Cañada Real Soriana Occidental, en término municipal de Revenga, es conocido como esquileo de Santillana, por una venta que hubo allí cerca. Estuvo en pie hasta mediados del siglo XX. Este complejo industrial, a juicio del recordado Ángel García Sanz es “el esquileo más grande y, a la vez, el más pedagógico de todos los esquileos segovianos” pues “los restos que quedan permiten reconstruir casi completamente su funcionamiento”.

El propio García Sanz, en su libro “Antiguos esquileos y lavaderos de lana en Segovia”, propone, a fin de salvar y valorizar este valioso patrimonio, llevar a cabo un proyecto, denominado ‘La ruta de los esquileos a través de la Cañada de la Vera de la Sierra’, consistente en “detener el avance de la ruina actual de los esquileos, adecentar y abrir el tránsito de los visitantes —a pie, en bicicleta, sobre lomos de animal— el trayecto de cañada que va desde el esquileo de Santillana al esquileo de Alfaro, en un trayecto de unos 15 kilómetros”.

Fuente de la noticia http://www.eladelantado.com

Los molinos salineros de San Pedro del Pinatar "recuperan su esplendor pasado". Murcia

El Gobierno regional destinará 80.000 euros para las obras de protección y conservación de estas construcciones, que poseen un valor cultural excepcional.

La Consejería de Cultura y Portavocía destinará alrededor de 80.000 euros para la realización de diferentes trabajos de protección y conservación que inician la recuperación de los molinos salineros de San Pedro del Pinatar, declarados Bien de Interés Cultural (BIC), "y que están recuperando su esplendor pasado", destacó hoy la consejera, Noelia Arroyo. Las obras de ejecución subsidiaria ya han comenzado en el molino de Quintín y, en los próximos días, se añadirá el de La Calcetera.

La consejera visitó este miércoles los molinos de San Pedro junto a la alcaldesa de la localidad, Visitación Martínez, y recordó que "la Región es poseedora de un rico patrimonio por cuya protección y conservación velamos continuamente desde el Gobierno regional. Se trata de bienes que conforman nuestra historia y nuestra identidad, como es el caso de estos molinos de excepcional valor cultural, y por ello deben ser heredados por las futuras generaciones en las mejores condiciones".

El Servicio de Patrimonio Histórico de la Consejería de Cultura y Portavocía realizó diversos informes relativos a esta tipología de molinos, señalando la necesidad en la recuperación tanto de la fábrica como de la maquinaria (única en la zona). Por ello, los técnicos propusieron una serie de medidas urgentes de obligado cumplimiento para su conservación hasta que se realice la rehabilitación integral.

Estos trabajos técnicos, realizados a través de una ejecución subsidiaria, ya han comenzado y consistirán en concreto en la limpieza y desescombro del interior y del exterior de los molinos, la reparación de las cubiertas para evitar la entrada de agua y la reparación de la carpintería exterior de madera para cerrar los huecos e impedir el acceso.

También se realizará el arreglo de las zonas con desconchados, humedades y con falta de material, la protección de la estructura interior de madera de forjados y escaleras y, por último, la protección de la maquinaria interior y la reparación de la exterior, en especial de los palos y las norias que presentan peligro de caída.

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Noelia Arroyo añadió que "el proceso de recuperación de los molinos se inició desde el Servicio de Patrimonio Histórico de Cultura con la adopción de estas medidas para frenar su deterioro e iniciar así la recuperación de unas construcciones emblemáticas que forman parte del paisaje de San Pedro y del Mar Menor, y que deben seguir siendo un reclamo tanto para los ciudadanos de la Región como para los turistas".

Para cada molino salinero, Cultura ha destinado en la redacción y en la ejecución del proyecto de estas obras de protección y conservación un importe de 40.000 euros.

Características
Los molinos de viento de Quintín y La Calcetera se encuentran en el Parque Regional de las Salinas y Arenales de San Pedro del Pinatar (dentro del dominio marítimo-terrestre) y su particularidad está más en su uso que en las diferencias arquitectónicas que pueda haber con los molinos harineros o de agua.

Según los expertos, las primeras explotaciones de sal de la zona se remontan a la época fenicia, aunque es a partir del siglo XIV cuando la laguna es abandonada como lugar de pesca para su transformación en salinas.

Estos dos molinos fueron construidos en el primer tercio del siglo XX para, gracias a la fuerza del viento, trasvasar agua desde el Mar Menor hacia las balsas de almacenamiento en las que se evaporaba dejando libre la sal, y estuvieron en uso hasta principios de los años setenta del pasado siglo, fecha en la que se instalaron bombas eléctricas.

Se trata de construcciones troncocónicas de unos diez metros de altura cuya parte superior está coronada con una cúpula cónica realizada en madera. Las aspas podían llegar a medir entre 10 y 14 metros y a ellas se amarraban unas velas triangulares, a diferencia de las de los molinos manchegos, que mantienen una forma rectangular.

Fuente de la noticia http://www.murcia.com/