Patrimonio Industrial nacional e internacional

PATRIMONIO INDUSTRIAL - INDUSTRIAL HERITAGE - PATRIMOINE INDUSTRIEL

lunes, 2 de enero de 2012

Noticias sobre el derribo de la Azucarera de Jédula. Cádiz

Desaparece un símbolo industrial

«Estoy viendo las dentelladas que da la máquina y es como si se la diera a mi casa». Treinta años de recuerdos de Juan Bueno se hacían ayer añicos con el derribo de lo poco que queda de la Azucarera de Jédula. Él era solo un ejemplo de los cientos de trabajadores que pasaron entre el año 1.946 y el 2.000 por estas instalaciones industriales. Ellos sentían ayer como, irremediablemente, se hacía aún más evidente la muerte que hace más de una década que ya se produjo con el abandono de la producción.

La industria desapareció pero aún quedaban en pie algunas de sus instalaciones, en concreto el depósito de 25 millones de kilogramos, el más grande y la imagen más típica de la ya desaparecida azucarera. Su torre más alta, donde terminaba el ascensor interior, era lo primero que se veía en el camino de Arcos a Jédula aunque esa estampa tiene ya las horas contadas. En breve solo quedarán las huellas de los cimientos de los edificios, algunas balsas que hay junto a la antigua azucarera y curiosamente la pequeña caseta de acceso a la instalación.

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El olor a remolacha quemada ya hace años que no inundaba la atmósfera de Jédula pero en el fondo sus vecinos seguían mirando de reojo a su antigua azucarera, aferrándose al símbolo como una esperanza de desarrollo industrial futuro. Atrás quedan los años de esplendor de la misma y el desarrollo que generó junto a la también desaparecida Algodonera. Ahora el símbolo industrial ha desparecido y las esperanzas parecen demasiado irreales como para permanecer vivas.

Atrás quedó el momento en el que Jédula volvió a ilusionarse con la posibilidad de que estos terrenos fueran sede de un gran proyecto industrial que volviera a generar empleo. Su ubicación, a pie de autovía, la buena conexión con Sevilla y el Campo de Gibraltar y el hecho de que se encuentre a escasos minutos de Jerez y el aeropuerto, convirtieron a estos terrenos en un bien muy preciado para sus propietarios, Ebro Puleva, lo que siempre ha hecho albergar esperanzas de que antes o después se les sacaría un rendimiento, algo que no se ha materializado.

A finales de marzo de 2007 arrancó un proyecto ilusionante y en el que la empresa, a través de su filial Dosbio 2010, puso todo su empeño para adentrarse en el mercado de los biocarburantes. Entonces se puso en marcha una obra para construir una planta de Biodiésel en la que se pretendían invertir 60 millones de euros, no obstante los cambios en la normativa hicieron que la empresa reculara en sus pretensiones y en mayo de 2008 confirmó que abandonaba el proyecto.

En este año y dos meses que duraron las obras, Ebro Puleva asegura que se invirtieron 11 millones de euros, que no obtuvieron rendimiento, y prefirieron apostar por una retirada a tiempo. Este abandono también hizo que se esfumaran las esperanzas de crear unos 60 empleos directos, además de los beneficios que generaría para los agricultores de la zona que apostaran por los cultivos energéticos. Las instalaciones industriales volvieron a quedar entonces semi abandonadas.

Desde Ebro Puleva han asegurado a LA VOZ que la empresa «no tiene planes industriales inmediatos para esta instalación» y que es su división de patrimonio quien están planteándose la mejor salida para la misma.
La Voz digital


Reportaje fotográfico de la noticia aquí


El Gobierno local pretende crear un polígono

El primer teniente de alcalde y delegado de Urbanismo del Ayuntamiento de Arcos, Manuel Erdozain, confirmó ayer que mantienen «la pretensión» de levantar un nuevo polígono industrial en los terrenos de la azucarera. A favor de la iniciativa está «la excelente ubicación de la zona» pero en su contra encuentra que «la situación económica complica que se puedan desarrollar iniciativas de este tipo». No obstante, esta iniciativa siempre tendría que contar con el acuerdo de los propietarios del terreno, ya sea para que «promoviera directamente la instalación o vendiera los terrenos para que Jédula pudiera sacar rendimientos de los mismos y se cree empleo», destacó.
La Voz digital


Noticia de 17/10/2009

La azucarera de Jédula será centro logístico en 18 meses

Antonio Hernández Calleja, presidente del primer grupo alimentario español, Ebro Puleva, confirmó ayer en las instalaciones de la antigua azucarera de Jédula que "las intenciones de esta compañía pasan por sacar un rendimiento económico a estas instalaciones cuanto antes", en clara referencia al estado ocioso en que se encuentra la factoría desde que ésta cesó en la actividad remolachera.

El presidente del Grupo Ebro Puleva destacó que tiene a los 'cerebros' de la compañía manos a la obra "buscando la forma en la que la planta de Jédula vuelva a ser productiva, buscándole usos en suma", resumió. Hernández Calleja quiso dejar claro ayer que Ebro Puleva apostó de una forma fuerte por la planta de biodiésel que se iba a levantar en Jédula; destacó que nada menos que 11 millones de euros se invirtieron antes de que varios cambios de normativa y la política empresarial de las petroleras provocaran que el grupo decidiera dar un paso atrás "antes de tener que soportar una inversión ruinosa". El tiempo, como recordó a los presentes, les dio la razón a los gestores del Grupo Ebro Puleva, ya que "aunque fue muy duro renunciar a este proyecto la experiencia ha demostrado que hicimos lo correcto. Mantener la inversión no lo hubiera sido", sentenció.

"Seguimos pensando en los usos de la planta y puedo asegurar -señaló a este medio en exclusiva- que soy un enamorado de estas instalaciones por su ubicación. Como centro logístico son maravillosas pues están a un tiro de piedra de dos puertos tan importantes como Algeciras y Cádiz y de vías de comunicación como la A-4" (autovía (Cádiz-Sevilla).

A estas alturas es difícil saber a qué labor productiva se dedicará la antigua azucarera de Jédula "pero es probable -por el momento tan sólo eso señaló- que en un plazo de 18 meses pudiera convertirse en un importante centro logístico de cereales y trigo, que son justamente los productos que se encuentran por la zona".

El presidente del Grupo Ebro Puleva destacó igualmente a este medio que pese al abandono de la actividad remolachera en pueblos como Jédula la apuesta sigue firme en otras instalaciones como es el caso del "importante esfuerzo que se desarrolla en centros de producción no muy distantes como la Azucarera 'Guadalete', popularmente conocida como la de El Portal, que es una de las más importantes del país".

Diario de Jerez

domingo, 1 de enero de 2012

La Fábrica de Lápices Hispania. Ferrol


Han estado apareciendo muchas noticias sobre la demolición o conservación parcial de la emblemática fábrica de Lápices Hispania. El Colegio de Arquitectos ha solicitado que se catalogue tan bello edificio para proteger parte del mismo, pero según las últimas noticias no parece que vaya a ser así...es triste comprobar como aunque se alcen voces para proteger nuestro patrimonio industrial, se hagan oidos sordos.
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Se trata de una bella fábrica de estilo racionalista y además se considera que tiene un valor social para la zona como un vestigio aun en pie de la memoria del trabajo.

Periodo construcción: Años 30.

Fundada por: Alberto Fernández Martin y otros socios

Proyecto firmado por el arquitecto Nemesio López Rodríguez.

Situación: Calle de las Baterías, tras el Baluarte de San Juan, Ferrol Vello


Más información sobre la fábrica
http://urbancidades.wordpress.com


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Vista retal de libro 1956, http://www.todocoleccion.net

La fábrica tiene una página en facebook aquí


Historia de la fábrica

El origen de la fábrica de Lápices la Hispania está vinculado al emprendedor ferrolano Alberto Fernández Martín, quien ejercía de representante de material de escritorio. Su trabajo le permitió observar cómo la venta de lápices y plumillas disponía de una amplia demanda en el mercado, por lo que constituyó en 1934, junto a otros socios, la sociedad limitada Hispania Fábrica de Lápices.

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Tras la separación a los pocos meses de uno de los socios, los demás miembros decidieron ampliar el capital. La fuerte apuesta inversora pronto comenzó a dar sus beneficios, que sólo se vieron frenados durante los primeros meses de la Guerra civil. Una vez pasados estos momentos de incertidumbre, las cuentas de la sociedad se recuperaron. Durante sus primeros años de actividad, la empresa ya lograba fabricar aproximadamente unos 36.000 lápices al día.

Su conocido logotipo compuesto por dos figuras humanas con las manos entrelazadas se convirtió también en su marca registrada. Bajo este símbolo de identificación, fabricaba lápices de mina de grafito y de colores, plumillas de acero y peines de caucho. Uno de sus productos más exitosos fue el lápiz de la marca Johan Sindel, muy apreciado por la calidad de su madera de cedro americano y su mina de grafito. El lápiz llevaba el nombre del técnico alemán que había llegado a Ferrol en los años 30, huyendo probablemente de la situación política de su país. Además de ceder su propio nombre para el producto, Sindel dirigía el proceso de fabricación, lo que suponía un elevado coste para la fábrica, ya que su sueldo estaba incluso por encima de los ingresos salariales del gerente. Otra de las claves del éxito de la Hispania fue su exquisita presentación en el mercado.

Durante la Guerra civil, Galicia contó con una posición privilegiada al encontrarse en la zona del bando vencedor. En esta época las expectativas empresariales no debían de ser malas, ya que los socios decidieron trasladar la fábrica a un nuevo emplazamiento más amplio en pleno conflicto bélico.
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Los años cuarenta trajeron muchas novedades para la sociedad: se terminaron las obras del nuevo edificio social al que se trasladó el proceso de producción y se produjeron cambios en la distribución de los fondos de la empresa, ya que Alberto Fernández Martín se convirtió en el socio mayoritario. En estos años el capital social aumentó de forma espectacular. Hay que tener en cuenta que los intereses de los socios de la Hispania iban mucho más allá de la fábrica de lápices. Compartieron mesa en el consejo de administración en empresas como Parma, Fenya y Astano, además de fundar varias empresas

Durante este periodo la empresa ya era capaz de producir alrededor de 180.000 unidades al día de lápices Johan Sindel. Las ventas se incrementaron en esta época debido a la escasez de lápices alemanes en el mercado durante la II Guerra Mundial . Tras el conflicto mundial, los productos alemanes recuperaron su posición en el mercado, pero la Hispania logró sostenerse.

Durante los difíciles años de la autarquía, caracterizados por la escasez , la fábrica de lápices tuvo que buscar estrategias de supervivencia. De un lado, el recorte de las llegadas de maderas de importación obligó a utilizar materia prima autóctona, de calidad inferior y menos adecuada para la fabricación de lápices.

El mercado interior quedó prácticamente cerrado y las restricciones comerciales y la escasez de dólares dificultaron la importación de maderas de cedro, lo que provocó un encarecimiento de los costes de producción y alargó el proceso de fabricación.

El contexto autárquico también dificultaba la compra de maquinaria y tecnología, básicamente alemana, imprescindible para mantener activo el proceso de producción. Para hacer frente a estas dificultades se creó dentro de la fábrica un taller de maquinaria donde se imitaba la tecnología alemana, lo que permitió superar la obsolescencia típica de la industria española en la posguerra civil.

Gracias a la buena gestión de la empresa frente a un contexto adverso, la facturación no dejó de crecer. Alrededor del 60 o70% de la producción se dirigía al mercado interior. En esta área de mercado, entre los principales competidores se encontraban los fabricantes de lápices catalanes que operaban con las marcas Masat y Jovi. El 30 o 40% restante se destinaba a Europa y a Estados Unidos, unos mercados donde los productos alemanes disfrutaban de amplia acogida. El crecimiento y diversificación de la producción provocó que las instalaciones de la fábrica resultaran insuficientes. Con este fin decidieron trasladar la sección de carpintería a otro edificio. La ampliación del espacio fabril permitía producir mayor cantidad de madera en un tiempo más breve, con lo que la fabricación de lápices se multiplicó.

En los años 50, la fábrica presenció una pequeña revolución tecnológica: la llegada del bolígrafo, que desplazó a la pluma estilográfica como utensilio universal para escribir (con el Bic se podía escribir en línea durante 5 km). La Hispania comenzó muy pronto a fabricar bolígrafos a principios de los años 50.

A finales de los 50, con la segunda generación ya dentro de la empresa, la fábrica alcanzó su mayor momento de apogeo. Paradójicamente, la aprobación del Plan de Estabilización, que dio lugar a un creciente aperturismo de la economía española, hirió de muerte a la fábrica, debido a la importación de lápices procedentes de otros países.

Para hacer frente a la nueva situación era necesaria una completa renovación tecnológica, pero decidieron no llevarlas a cabo ante las escasas expectativas de crecimiento. Decidieron mantener la fábrica abierta hasta 1981. La vida de la empresa se prolongó cinco más de lo previsto, hasta 1986, cuando se tomó la decisión de disolver la sociedad, y se aprobó su liquidación y se vendió la fábrica.
La Opinión Coruña

La Voz de Galicia

La Voz de Galicia


Noticias sobre el futuro de la fábrica

El Colegio de Arquitectos solicita la conservación parcial de la Fábrica de lápices

El presidente de la delegación en Ferrol del Colegio de Arquitectos de Galicia, José Manuel López Leira, ha solicitado por escrito al alcalde de la ciudad, José Manuel Rey Varela, para que promueva un expediente para catalogar como bien protegido la Fábrica de Lápices dentro del Plan Xeral de Ordenación Municipal. Eso impediría la demolición total del edificio, como permite la Dirección Xeral de Patrimonio. Además, el Colegio de Arquitecto pide otra medida complementaria al alcalde a fin de conservar la edificación industrial, que consiste en condicionar la concesión de la licencia de demolición a la conservación del bloque de oficinas y la chimenea principal.

Se trata de los dos elementos que el colegio considera más destacables dentro del conjunto. Además, su mantenimiento sería compatible con los usos de la parcela recogidos en el planeamiento municipal, pues el edificio principal estaría en suelo para equipamiento, lo que no impediría su rehabilitación; y la chimenea, en zona verde, o sea, no edificable.

Para los profesionales de la arquitectura la Fábrica de Lápices es un ejemplo casi único de la arquitectura industrial racionalista y por eso promueven su conservación, aunque sea parcial. «Ten un alto valor simbólico e histórico para moitos habitantes desta cidade, xa que logo, durante máis de corenta anos foron moitos os que nela traballaron», explica el presidente del colegio en la carta enviada a Rey Varela.

Parabienes de Patrimonio

Patrimonio autorizó hace unos días a demoler la Fábrica de Lápices para construir bloques de viviendas y oficinas. El Concello ferrolano defiende que esa actuación servirá para revitalizar el barrio de Ferrol Vello.
La Voz de Galicia



El Concello descarta conservar parte de la Fábrica de Lápices

El derribo de la Fábrica de Lápices está cada vez más cerca. Ayer el Concello de Ferrol avanzó otro paso, dando cuenta de las sentencias judiciales que, según el gobierno local, «obligan» al Ayuntamiento a autorizar la demolición. El pleno de hoy dará presumiblemente vía libre a la modificación puntual del plan de urbanismo del 2006 para que en la parcela puedan levantarse dos edificios de viviendas y oficinas, después de que ayer se rechazasen las alegaciones de IU, el Colegio de Arquitectos (COAG) y la asociación de vecinos de Ferrol Vello en el 2007 contra ese proyecto. La aprobación inicial deberá ser informada por la Xunta.

El concejal de Urbanismo, Guillermo Evia, descartó explícitamente que se vaya a conservar ningún vestigio de la fábrica de Hispania. «La sentencia judicial no abre la posibilidad de exigir al propietario que conserve una parte de la Fábrica de Lápices», aseguró en referencia a la petición del COAG ferrolano de mantener el edificio de oficinas y la chimenea. Por su parte, la representación legal del propietario asegura que ya ha abonado la tasa municipal para la demolición y que la acometerá en cuanto terminen los estudios técnicos encargados.

La delegación ferrolana del Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia celebró ayer una jornada sobre el valor patrimonial del edificio en peligro de desaparición. En su intervención, Miguel Reimúndez -arquitecto y exconcejal de Urbanismo de Ferrol- calificó de «error estratéxico para a cidade» la demolición, asegurando que los grandes contenedores industriales son edificios singulares que pueden admitir usos que otras parcelas no, como los de tipo sociocultural o, «simplemente, poñer un supermercado en Ferrol Vello».

Además, advirtió de que en el lugar no se podrá construir hasta que no se disponga del plan especial de Ferrol Vello, según se explicita en la ley de Patrimonio Cultural, al quedar en el área de protección del Ben de Interese Cultural de Ferrol Vello. Asimismo, defendió que existen otras formas de acatar las sentencias dictadas sin llegar a la demolición: «Detrás de cada paso hai moitas alternativas e neste caso escolleuse a máis lesiva para os intereses públicos».

La jornada incluyó la exposición de las propuestas de dos arquitectas para la recuperación de la instalación fabril, entre ellas, la de instalar un centro de diseño industrial.
La Voz de Galicia



Ferrol busca alternativas a la demolición de su Fábrica de Lápices

La sombra de una más que probable demolición planea sobre la antigua fábrica de lápices 'Hispania', en el barrio portuario de Ferrol. El gobierno local ha dado un paso adelante este miércoles para propiciar su derribo, alegando que se ve en la obligación de acatar sentencias judiciales que dan la razón al actual propietario de la parcela, que pretende fomentar una promoción de viviendas.

Sin embargo, colectivos ciudadanos, la oposición municipal y entidades como el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) han alzado su voz en contra de esta medida. En la tarde de este miércoles, los arquitectos ferrolanos han celebrado han repasado la historia y valores patrimoniales del recinto en un acto público, planteando hasta dos alternativas para su recuperación.

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Las profesionales Beatriz Lucas y Ana Cadahía son sus responsables. Y han establecido como primera premisa el hecho de que el antiguo centro fabril se asiente en una barriada, la de Ferrol Vello, declarada este mismo año como Conjunto Histórico.

El secretario del COAG en Ferrol, Miguel Ángel Reimúndez, ha insistido a lo largo del evento en que el planeamiento municipal datado en 1929 sugería la creación de un eje urbano entre la actual estación de autobuses y la fábrica, para facilitar el trasiego de mercancías. Un eje que, finalmente, quedó en el olvido.

Los arquitectos ya abogaron en su momento por la consolidación en la parcela de un equipamiento sociocultural. A su juicio, el "determinismo" consolidado por la clase política en esta polémica "no es tal", "porque hay alternativas".

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Pese a la victoria del propietario ante la justicia, se reitera que esa sentencia remarca la condición de suelo urbano consolidado, lo cual "no determina la desaparición de un equipamiento", pero tampoco propiciaría la apertura de nuevas calles o espacios públicos.

La declaración de Ferrol Vello como conjunto histórico supone, a su entender, "derechos y deberes, también para el propietario". Según la legislación autonómica, la inexistencia de un plan especial para el barrio impide "cambios que afecten a la armonía del conjunto", como una demolición, y la activación de nuevas construcciones, por lo que quedaría un solar vacío.

Su historia
El primer centro fabril abrió sus puertas en 1934. Su incipiente actividad motivó el traslado a unas dependencias más amplias, en 1942. La plantilla alcanzó los 400 trabajadores, ante la demanda de los productos de marcas como 'Johann Sindel' o 'Hispania' desde mercados como el alemán

La fábrica, de 3.500 metros cuadrados de superficie, fue vendida en 1986. Las pretensiones iniciales de sus actuales propietarios pasaban por la construcción de 50 viviendas en dos inmuebles y una zona verde de 650 metros cuadrados.

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Dos escritos de la Xunta avalan el derribo y la modificación puntual del PGOM. Autorizan los cambios por estar considerado oficialmente el barrio desde este año como BIC, motivo que esgrimió en 2010 para no pronunciarse. Los arquitectos destacan su "la limpieza de líneas, rigor compositivo y ausencia absoluta de cualquier concesión ornamental".

Solicitud de protección

El Colegio Oficial de Arquitectos presentaba el pasado 20 de diciembre en el Registro del Ayuntamiento de Ferrol una solicitud de inclusión del inmueble en el catálogo de bienes protegidos del Plan General de Ordenación Municipal, como el edificio "más destacable de la arquitectura industrial racionalista" local.

Recuerda que el PGOM define sus antiguas oficinas como espacio dotacional público, por lo que una promoción de viviendas "no estaría condicionada" por su permanencia. Al mismo tiempo, insisten en que la modificación incluye una zona verde en el entorno de la antigua chimenea, por lo que su "pervivencia" tampoco afectaría al "aprovechamiento urbanístico de la parcela".

Comisión de Urbanismo
El gobierno municipal ferrolano ha abordado este miércoles en la comisión informativa de Medio Ambiente y Urbanismo las sentencias y escritos remitidos por Patrimonio, en las que "instan al Ayuntamiento a autorizar el derribo".

Igualmente, se rechazaron las alegaciones a la modificación puntual de las directrices sobre la parcela, paso previo para que este jueves el pleno local apruebe los cambios. Esta novedad será trasladada a la Xunta para su aprobación definitiva.

El edil de Urbanismo, Guillermo Evia (PP), ha indicado que el consistorio se ve en "la obligación de cumplir con las sentencias judiciales", asegurando que éstas "no abren la posibilidad de exigir" la conservación de "parte de la fábrica". El permiso de derribo queda desbloqueado por "silencio administrativo".

El Mundo


Últimos trámites para autorizar el derribo de la antigua Fábrica de Lápices

En esta misma comisión se rechazó las alegaciones presentados en relación a la modificación puntual del Plan General de Ordenación Municipal de esa parcela, presentadas por Esquerda Unida, el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia y la Asociación de Vecinos de Ferrol Vello.Según el concejal de Urbanismo del concello de Ferrol, Guillermo Evia, tanto autorización de derribo de la antigua fábrica como la modificación puntual del Plan General de Ordenación Municipal responden a la obligación de cumplir con las sentencias judiciales, y recordó, que estas actuaciones cuentan además con informes favorables de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Xunta.La concesión del permiso de derribo que había solicitado hace años su propietario se llevará a cabo por silencio administrativo, tal y como se recoge en la sentencia judicial dictada por el Juzgado Contencioso-Administrativo de Ferrol el 27 de octubre de 2010. En cuanto a la modificación puntual del PXOM, una vez que sea aprobado de manera provisional por el pleno será remitido a la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras que deberá de informar de su aprobación.

http://ferrol.cope.es

Soplo de aire fresco para el Molino de los Díaz tras 30 años de abandono en Almería


El Molino de los Díaz, uno de los emblemas del barrio del mismo nombre en el que se asienta, va a ganar brillo en las próximas semanas tras casi tres décadas de abandono. La junta de gobierno local aprobó el pasado viernes adjudicar el contrato menor de su rehabilitación a la empresa Construcciones y Reformas Juysa, por un presupuesto de 14.500 euros y un plazo de ejecución de un mes.

Con más de 160 años de historia, el Molino de los Díaz está llamado a ser la sede del Servicio Municipal del Voluntariado, entre otros colectivos que han mostrado al Ayuntamiento su interés por dar uso a estas instalaciones, tales como asociaciones carnavalescas o vecinales, una vez que los trabajos de rehabilitación den comienzo a inicios del año que está a punto de inaugurarse.

El objetivo de la intervención, ha explicado el concejal de Fomento y Servicios Ciudadanos, Manuel Guzmán, es «recuperar un patrimonio municipal que forma parte de la historia de los almerienses y que llevaba abandonado casi treinta años, a pesar de ser un emblema del barrio», al estilo de lo que el Ayuntamiento ha hecho en otros inmuebles municipales, como la Casa de Socorro o la de los Flechas Navales, con lo que «queremos poner en valor algo que es de todos pero que, por una u otra razón, ha permanecido demasiado tiempo olvidado».
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La junta de gobierno acordó también, en su última sesión, la mejora en el barrio de Los Molinos de los pavimentos de aceras, merced a una inversión de 52.600 euros que ejecutará la empresa Copasa en el plazo de un mes.

Otros proyectos adjudicados por el órgano de gobierno han sido las reparaciones y mejoras en calle Tarrasa y entorno, en el barrio de Los Ángeles, a la empresa Salcoa SA, por un importe de 382.590 euros, que supone una cantidad ligeramente inferior a los 450.000 euros de licitación inicial, mientras que el plazo para la ejecución de las obras también se ha reducido de seis a cuatro meses.

El objetivo de las actuaciones previstas es, han explicado desde el Consistorio, renovar considerablemente el estado de esta zona, rediseñando viales, tanto rodados como peatonales, así como revisando y dotándola de infraestructuras básicas.

Destaca, en este sentido, la peatonalización de una travesía entre las calles Tarrasa y Marchales, además de la recuperación para el tráfico rodado de la prolongación de la calle Campogrís hasta su conexión con Marchales, a la altura de la calle Turquesa.

Guzmán ha destacado que «una vez concluidas estas obras, se eliminará una barrera arquitectónica física que dividía el espacio y al mismo tiempo se permitirá permeabilizar la barriada en su zona central, a través de una serie de actuaciones con la renovación y dotación de calzadas y pavimentos».

El proyecto contempla, además, la mejora de las redes de saneamiento, pluviales, abastecimiento de agua y alumbrado público, el establecimiento del aparcamiento ordenado en superficie, la señalización vertical que ordene el tráfico peatonal y rodado y, finalmente, la dotación de mobiliario urbano.

Otra obra que se ha adjudicado es la adecuación y mejora de las redes e instalaciones en Retamar Norte (Camino de los Luceros y Camino del Galope) a Fircosa, por 386.205 euros y un plazo de ejecución de cuatro meses, para la sustitución del pavimento de aceras y calzadas, así como la reposición de las redes de servicios públicos.
http://www.ideal.es