Patrimonio Industrial nacional e internacional

PATRIMONIO INDUSTRIAL - INDUSTRIAL HERITAGE - PATRIMOINE INDUSTRIEL

martes, 31 de mayo de 2011

Nota de prensa del Cercle Obert de Benicalap sobre el estado de abandono de la fábrica de tejas y mayólicas La Ceramo de Valencia

Hoy os quiero poner la nota de prensa que Cercle Obert de Benicalap sobre como se encuentra la antigua fábrica de tejas y mayólicas La Ceramo, además os pongo algunas fotos que hice a principio de este año. 

Cercle Obert de Benicalap exige al Congreso de los Diputados, Cortes Valencianas y Síndic de Greuges su intervención para evitar la desaparición de la antigua fábrica de tejas y mayólicas la Ceramo. 
Image de la entrada de La Ceramo, original Diana Sanchez Mustieles

La Subdirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales – Subdirección General de Museos Estatales del Ministerio de Cultura, después de efectuar una visita a la antigua fábrica de tejas y mayólicas la Ceramo el 9 de junio de 2009, con el asesoramiento del director del Museo Nacional de Cerámica, tuvo a bien emitir una propuesta de adquisición del edificio fabril ubicado en Benicalap. El citado bien debería destinarse para sede complementaría del referido Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias “González Martí” de Valencia.
Fachada delantera de la fábrica, original Diana Sanchez Mustieles

En noviembre del 2008 también apareció una noticia en el diario LEVANTE-EMV, donde se indica el interés del Ministerio de Cultura en iniciar los tramites oportunos para activar la adquisición de la antigua y conocida fábrica de tejas y mayólicas la Ceramo de Benicalap, con objeto de rehabilitarla y destinarla a “albergar toda la colección de maquinaría con la que recrear la historia de la fabricación de la cerámica en un área geográfica que fue pionera en muchas de sus técnicas. Pero también serviría el conocido monumento, como complemento expositivo del Museo Nacional de Cerámica y de las Artes Suntuarias “González Martí”, ubicado en el Palacio del Marqués de Dos Aguas”.

Estado de abandono de la fachada principal, original Diana Sánchez Mustieles
Han transcurrido muchos años desde que nuestra entidad puso en conocimiento de la Dirección General de Patrimonio Cultural Valenciano, del ayuntamiento de Valencia y del Ministerio de Cultura, el profundo y lamentable estado de conservación y mantenimiento del singular edificio, sin que se adopten las medidas legales oportunas ni por su legítimo y actual dueño ni por las instituciones competentes.
Iniciar conversaciones con el legítimo propietario del bien, es una labor urgente que deben acometer, conjunta y coordinadamente, la Generalitat, el ayuntamiento de Valencia y el Ministerio de Cultura, visto el estado ruinoso de tan extraordinario edificio.
Igualmente y dada la ausencia de medidas eficaces por parte de las tres instituciones competentes, en aras a lograr la total conservación y revalorización de la antigua fábrica de tejas y mayólicas la Ceramo, la entidad cívica Cercle Obert de Benicalap, estima conveniente que los diversos grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados y de las Cortes Valencianas y el Síndic de Greuges, tengan pleno conocimiento del abandono y degradación y del intolerable comportamiento negligente demostrado por su propietario actual, que no ha sido objeto de sanción tal y como establece la Ley 4/1998, de 11 de junio, de la Generalitat, del Patrimonio Cultural Valenciano.
Fachada lateral, original Diana Sanchez Mustieles

Es fundamental que el Congreso de los Diputados, el Síndic de Greuges y las Cortes Valencianas emprendan las actuaciones precisas para velar por la protección y conservación del patrimonio industrial valenciano en peligro, dado que el citado monumento lleva en situación de abandono la friolera de 20 años, sin que el ayuntamiento de Valencia, la Generalitat y el Ministerio de Cultura adopten medidas eficaces y que permitan la rehabilitación, conservación y uso didáctico y museístico, señalado en la propuesta efectuada por la Subdirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales en junio de 2009. Adjuntamos copia del documento elaborado por el Ministerio de Cultura y entregado a todas las instituciones valencianas a los efectos oportunos.

Valencia, a 27 de mayo de 2011

CERCLE OBERT DE BENICALAP


Fotos del derribo del Silo de San Blas

Tristemente llegó el momento del derribo del silo, que se está realizando desde ayer, 30 de mayo, y aquí os presento las imágenes que han hecho Alicante Vivo desde el comienzo de su demolición.
Son unas imágenes que me causan gran tristeza, porque ver la destrucción del patrimonio industrial sin que se haya podido hacer nada por su protección y mantenimiento causa una gran impotencia. Todos los días se elimina parte de nuestro patrimonio, parte de nuestra historia y tenemos las manos atadas, no se nos oye lo suficiente pues se siguen cometiendo estos atropellos en pro del progreso, futuro, o de la excusa que se de en ese momento para conseguir otro solar con gran interés por su ubicación. No nos olvidemos que la situación de mucho de nuestro patrimonio industrial es actualmente privilegiada y son solares que se valoran mucho mas que la edificación que se asienta sobre ellos.

Aquí os pongo las imágenes de la destrucción de nuestro patrimonio, descanse en paz. Por lo menos siempre tendremos el recuerdo de este magnífico silo gracias a todo el movimiento que se ha hecho para su mantenimiento y protección.







Imágenes de Alicante Vivo
Quiero agradecer desde aquí a Alicante Vivo que me hayan permitido colgar las fotografías, enhorabuena por el magnífico trabajo que realizais!

El rastro del azúcar

Interesante artículo de patrimonio industrial azucarero de Málaga que he decidido colgar integro para que lo leáis, espero que os guste.
La Axarquía fue pionera en la innovación del sector azucarero tanto en la implantación de sus fábricas como en sus sistemas de comercialización. De ello, aun quedan vestigios en la comarca. Algunos municipios como Vélez-Málaga o Nerja tratan de recuperar ese patrimonio industrial que tanto marcó su desarrollo económico en siglos anteriores, otros presentan un estado ruinoso aunque con proyectos para su recuperación. Los ingenios y las conocidas "chimeneas" bordean todo el litoral malagueño desde la capital hasta Nerja pasando por Granada y Almería. Y es que la caña de azúcar nació en estos territorios que precisan la proximidad de agua. Cuenta el técnico de Patrimonio del Ayuntamiento de Vélez-Málaga, Emilio Martín Córdoba que estos enclaves son únicos en Europa "por su originalidad relacionada con una serie de edificios y maquinarias testimonio de un pasado histórico constituido por fábricas, ingenios y acueductos". Así, una propuesta diferente para conocer estos municipios podría ser siguiendo el dulce rastro que dejó el azúcar.
En Torre del Mar hubo una fábrica construida por José García Navarrete, cuyo primer propietario se la vendió a la sociedad Hermanos Larios quienes la transformaron en la fábrica más importante de la costa. Se llama Nuestra Señora del Carmen y de ella todavía queda el edificio principal, tres chimeneas y la Casa Larios que actualmente ocupa la tenencia de Alcaldía.
En Torrox, el ingenio de San Rafael es el más antiguo y aunque en ruinas, todavía se pueden distinguir los dos edificios que lo componían. Se mantiene en pie la chimenea en forma de columna dórica. En Frigiliana, donde todavía se hace miel de caña de azúcar, están el del Carmen que se alza en la entrada del pueblo sobre el primitivo de San Raimundo; y el de La Molineta -en la carretera de Nerja- y Nuestra Señora del Rosario que todavía se encuentran activos. 
En Nerja, hubo media decena de ingenios que desaparecieron, no obstante, el visitante puede encontrar vestigios de la antigua fábrica de San Antonio Abad junto al puente de la antigua N-340 y de la antigua fábrica de San José cuyos restos se han integrado en el IES El Chaparil. En la pedanía de Maro, donde merece la pena hacer una parada para conocer sus calles, y descubrir desde su plaza los acantilados, quedan restos del ingenio de Armengol y la Azucarera Alcoholera de San Joaquin.

Vinculada a ésta se construyó el Acueducto Puente del Águila. Una obra de ingeniería construida a finales del siglo XIX que bien vale conocer. Situado en el Barranco de la Coladilla está declarado Bien de Interés Cultural. Se eleva en cuatro niveles de arcadas, con dos vanos en el nivel inferior, seis en el segundo, once en el tercero y quince en el superior. Su altura aproximada es de 40 metros. Remata el conjunto un pináculo de ladrillo de base cuadrada, terminada en forma troncocónica de sección octogonal rematada con una veleta de hierro en la que se representa el águila bicéfala coronada de donde recibe su nombre. En su reciente restauración han descubierto existencia de leyendas, textos y firmas originales de la construcción en el templete central, las cuales se pretenden recuperar para su puesta en valor.
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AREAS nº 29. El Patrimonio Industrial, el legado material de la historia económica.

La revista AREAS. Revista Internacional de Ciencias Sociales sacó en el 2010 un número dedicado al Patrimonio Industrial, titulándolo
El Patrimonio Industrial, el legado material de la historia económica.

Revista editada por la Universidad de Murcia
Es una revista muy interesante y los artículos se pueden bajar en pdf.
Más información y descarga de artículos

lunes, 30 de mayo de 2011

Noticias diarias sobre patrimonio industrial


Avilés

Ensidesa, poesía en la fábrica-ciudad

Un día nos dijeron que Ensidesa era Arcelor. Pero para la historia de Asturias es preciso matizar: Arcelor es Ensidesa, la empresa que colonizó a mediados del pasado siglo una zona de marismas a la derecha de la ría de Avilés y protagonizó el mayor terremoto demográfico en la historia industrial española: de 21.000 habitantes en 1950 a justamente el doble ocho años más tarde, y de ahí para arriba. Las instalaciones de Ensidesa en Avilés son una de las ocho joyas del patrimonio industrial asturiano elegidas recientemente entre las cien mejores de España por el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio, organismo de la UNESCO.
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Ensidesa creció en Avilés al lado del mar y se ha hecho grande tierra adentro, fábrica compañera de autopista que esconde paradójicamente el secreto de sus dimensiones reales. Nada que ver con las que deja traslucir a pie de carretera, el monstruo sólo enseña su verdadero tamaño cuando el visitante se adentra en sus tripas y acaba engullido sin remedio en ellas.

Parque de Bomberos, torre de control. Cuatro pisos desde donde Avilés tan sólo se perfila. A la derecha, el mamotreto bicolor de la acería LD3, el penúltimo grito en técnica de acero. Al otro lado, la Ensidesa histórica, la planta de sinterización, las baterías de coque, los hornos altos, las chimeneas de fosa que apuntan al cielo con un aire de geometría clásica... Ensidesa Avilés ha variado con el tiempo y con el desarrollo de la técnica. Estamos en lo que fue la mayor fábrica de España, cuatro millones de metros cuadrados de talleres, hornos, viales, líneas ferroviarias, naves y poblados anexos. Llaranes, el más conocido; pero también La Estrella, La Luz, Garajes o La Marzaniella.
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Ensidesa fue levantada con vocación de ciudad y con ánimo diligente. El decreto de creación en 1950; el inicio de las obras, pocos meses más tarde; en apenas cuatro años se construye el complejo avilesino y la primera producción sale de los hornos en 1956. Y todo sobre un terreno que hubo que allanar y desecar.

La historia social de Ensidesa discurre paralela: inmigración, arraigo, modificación del paisaje urbano, de las costumbres y los rostros de la calle. Pero ésa es otra historia. Adentrarse en la fábrica de Avilés, perteneciente a la única siderurgia integral que queda en España, con una producción de más de cinco millones de toneladas de acero líquido al año, es aceptar el juego del laberinto. Para no perderse, al menos en teoría, sirve una amplia maqueta que es preciso actualizar, instalada en los bajos de las oficinas generales, uno de los primeros edificios construidos a principios de los cincuenta.

Hay poesía en algunas de las naves. Más por dentro que por fuera. Lo que vemos desde el exterior suelen ser construcciones sólidas de hormigón prefabricado que nos recuerdan los viejos tiempos de autarquía franquista. Pero por dentro las cosas cambian, la luz lo envuelve todo, el vidrio gana la batalla y los espacios se agigantan. Entrar en la nave abovedada del taller de calderería sugiere lo etéreo que puede llegar a parecer el hormigón. La nave de laminación es también un espectáculo en sí misma, un inmenso taller a tres niveles de altura que tiene porte de catedral con un sistema de acceso de luz que, según la hora del día, permite sensaciones sugerentes y diferentes.

Ambas instalaciones, calderería y laminación, llevan firma ilustre, la del riojano Carlos Fernández Casado. Un portento que conjugaba técnica y humanismo. Ingeniero de caminos, ingeniero de telecomunicaciones y licenciado en Filosofía y Letras, por citar tres apuntes de un currículum sin desperdicio. Casado (1905-1988) trabajó intensamente en Asturias, aunque su obra más simbólica está en la frontera, el puente sobre el embalse de Barrios de Luna, en la autopista del Huerna, ya pasado el túnel del Negrón.

La Ensidesa que vieron nacer los avilesinos hace casi sesenta años ha modificado sus perfiles a lo largo de las décadas, pero también sus usos y funciones. Quedan ocho de las diez baterías de coque, no hace mucho que desapareció -desgraciadamente- el edificio de la central térmica, una de las dos plantas de sinterización fue desmontada y trasladada a la factoría de Gijón en los noventa, y unos años antes se dio por concluida la vida de la antigua acería LD2.

En el corazón mismo de Ensidesa, una parte de la nave de los antiguos hornos y laminación en caliente es utilizada actualmente como almacén para la expedición de productos acabados. Se trata de una nave inmensa, que mide casi un kilómetro de longitud y ocupa una superficie aproximada de 170.000 metros cuadrados.

Fechas para recordar

Julio de 1950: Escritura de constitución de Ensidesa.

1956: Primera producción de coque.

1957: Es inaugurado el primer horno alto. el cuarto y último lo hará en 1969.

1958: Primera producción de arrabio.

1966: Arranca la acería LD.

1968: Se superan por vez primera los 10.000 millones de pesetas de ventas. En 1975 la empresa, fusionada con Uninsa, superaría los 27.000 trabajadores.
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Gijón
Los vecinos de Vega piden que se bloquee el derribo de edificios mineros de La Camocha.
La Asociación de Vecinos «San Emiliano» de Vega ha solicitado al Ayuntamiento que impida el inicio de demoliciones de edificios de Mina La Camocha, al no haber sido redactado aún el plan especial que debe determinar cómo y en qué grado se van a proteger los edificios catalogados y cómo se va a ordenar esa área industrial en su conjunto; un plan que deberá ser aprobado por la Consejería de Cultura del Principado. Los responsables de la liquidación de los activos de la antigua empresa minera cuentan con el visto bueno de palabra del área de Urbanismo del Ayuntamiento para acometer los derribos, algo que es insuficiente, a la vez que contraviene la normativa del propio Consistorio, según dirigentes vecinales.

La administración concursal de Mina La Camocha ya ha abierto la subasta para contratar los trabajos de demolición de edificios de la antigua explotación minera, algo que forma parte del plan de labores de cese y abandono de la mina. Los administradores han informado al juez que supervisa la liquidación de la empresa de que han mantenido «conversaciones y reuniones, incluso in situ, con los responsables de la citada Corporación municipal», en las que se abordó la «necesidad» de demoler los edificios no catalogados por el Ayuntamiento ni susceptibles de aprovechamiento futuro. Los administradores se referían, entre otros encuentros, a una visita a la mina que efectuó hace varios meses el concejal de Urbanismo, Pedro Sanjurjo.
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La administración concursal entiende que tendría, de ese modo, el visto bueno de palabra del gobierno local saliente para proceder al derribo de edificios del poblado minero, salvaguardando el castillete del pozo número 3, la sala de máquinas de ese pozo, el edificio de máquinas y su maquinaria, la chimenea, el edificio de oficinas, la casa de aseos y la subestación eléctrica, que son los edificios que figuran como protegidos en el catálogo urbanístico de Gijón, aprobado de manera definitiva en julio de 2010.

Sin embargo, los vecinos consideran que no es suficiente, dado que en la aprobación del propio catálogo urbanístico se establece que en el caso de Mina La Camocha es obligatoria la redacción de un plan especial que determinará el grado de protección de los edificios señalados y que además definirá cómo se va a ordenar el suelo industrial que ocupa la antigua explotación minera, 336.644,60 metros cuadrados.

La asociación de vecinos destaca que dado «que no está aprobado, ni tan siquiera redactado, el plan especial que determinará los edificios y elementos que deben conservarse», el Ayuntamiento está obligado «dentro del deber de vigilancia urbanística» a impedir las demoliciones.

La salvaguarda del patrimonio industrial de Mina La Camocha no es la única preocupación de los vecinos respecto a las edificaciones de la empresa en liquidación. En otro escrito dirigido al Ayuntamiento, la asociación «San Emiliano» de Vega informa a los responsables municipales del «riesgo, incluso para la seguridad de las personas, que entraña el grave estado de deterioro en que se encuentra el depósito de agua de Mina La Camocha», situación que ya comunicaron a Urbanismo el mes pasado varios vecinos próximos al mencionado depósito, que temen que llegue a romperse y que el agua que almacena pueda originar daños. La asociación vecinal pide al Consistorio que tome medidas.
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Gijón

La limpieza de Mina La Camocha, bloqueada por falta de fondos

El fracaso en el intento de venta de los restos de carbón almacenados en la balsa de finos de Mina La Camocha y bajo las escombreras ha dejado a los administradores concursales de la empresa sin fondos suficientes para eliminar las dos escombreras que acumulan los estériles que se originaron durante décadas de actividad extractiva.

La obra portuaria consumió 686.052 toneladas de escorias de La Camocha. En los terrenos mineros aún permanecen 1,99 millones de toneladas de estos estériles, entre las escombreras Norte y Sur. Si los administradores concursales no logran vender el material para el relleno de obras públicas, como el polígono industrial de Bobes (Siero) o la Zalia, el material se tendría que trasladarse a un vertedero, para limpiar la zona. El coste de esa operación ronda los seis millones de euros. Una cantidad que habría quedado cubierta si hubiera cuajado la venta del carbón de la balsa de finos y el que hay bajo las escombreras a la empresa Posada Organización, que ofreció algo más de 7 millones de euros por esos activos en la subasta pública que se efectuó en el Juzgado de lo mercantil número 1 de Oviedo el 14 de enero.
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La venta no cuajó al incumplir Posada Organización los requisitos previstos en el plan de liquidación de los activos de Mina La Camocha que aprobó el juez. La empresa no depositó los 351.000 euros de aval bancario que se exigían ni concretó el precio real que iba a pagar por esos finos de carbón, dado que días después de la subasta condicionó la oferta a las negociaciones que estaba manteniendo Posada Organización con empresas eléctricas para suministrarle esos finos de carbón (se calcula que más de 813.000 toneladas de restos de mineral de mala calidad) como combustible para centrales térmicas. Los administradores concursales han solicitado al juez que decida si autoriza o no las condiciones que ha puesto Posada Organización para adquirir el mineral, pendiente también de ensayos para determinar la calidad final y la cantidad de carbón que existe en la balsa y bajo las escombreras.

La otra vía que tienen los administradores concursales para intentar captar fondos para acometer las labores de cese de la explotación minera es el Estado. El problema es el distinto punto de vista al respecto de la administración central respecto a los responsables judiciales, que está motivando sucesivos pleitos entre la administración concursal y la abogacía del Estado sobre las reclamaciones de pago de gastos a la mina.

Así las cosas, los administradores concursales reconocen en el último informe remitido al juez que «los recursos disponibles en estos momentos son muy escasos, lo que nos obliga a retrasar dichas labores hasta que se disponga de los suficientes medios o fondos dinerarios o financieros».

La recuperación ambiental del suelo de Mina La Camocha es una de las reclamaciones de los vecinos de Vega, así como la conservación del patrimonio industrial. Los vecinos han exigido al Ayuntamiento que bloquee el plan del administrador concursal para iniciar el derribo de edificios. Reclaman que antes se elabore el plan especial previsto por la normativa urbanística para la zona.
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Málaga
Un incendio afecta a la antigua fábrica de Vitelcom en el PTA
Un incendio ha afectado este domingo a la antigua fábrica de la empresa de telefonía móvil Vitelcom, situada en el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), en la barriada malagueña de Campanillas.

La nave, situada en la calle Juan López Peñalver, se encuentra abandonada desde hace años, aunque tenía restos de materiales, que, por causas que no han sido precisadas, se han incendiado, según ha señalado a Europa Press un portavoz del Real Cuerpo de Bomberos de Málaga.

El fuego se ha iniciado sobre las 13.30 horas y hasta el lugar se han desplazado una veintena de efectivos de Real Cuerpo de Bomberos, que han estado trabajado en el lugar hasta prácticamente las 15.00 horas.

La dificultad para sofocar el fuego radicaba en localizar el foco, dadas las grandes dimensiones de la nave y el intenso humo generado, tal y como han precisado las fuentes citadas.
El Mundo
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Zaragoza (Aragón)

El valor de los bienes industriales

En un escenario único, como es la antigua nave embotelladora de La Zaragozana, la exposición itinerante 100 Elementos del Patrimonio Industrial en España recorre hasta el 3 de julio --mediante paneles informativos-- la riqueza arquitectónica y el valor antropológico, histórico y cultural de unos edificios que forman parte de la historia más reciente. Y Aragón sorprende al visitante por su rico pasado, rompiendo el mito de que solo comunidades como Cataluña, País Vasco o Asturias abanderaron la industrialización del país.

"Aragón es, con ocho edificios, una de las autonomías con más bienes representados. De hecho, es de las pocas que tiene un Inventario del Patrimonio Industrial y la Obra Pública, elaborado por el Gobierno de Aragón entre el 2004 y 2008. Aunque todavía nos queda la fase de la protección, para frenar derribos o limitar intervenciones", contesta Pilar Biel, quien junto a Gerardo Cueto ha coordinado esta exposición, organizada por el Comité Internacional para la Conservación del Patrimonio Industrial (Ticcih).

Aunque no estén todos los buenos ejemplos que Aragón tiene de este tipo de arquitectura, sí que están representados todos los sectores estratégicos de su industrialización. El agroalimentario (con Harinas Polo y la fábrica de cervezas La Zaragozana), el metalúrgico (Fundiciones Averly), eléctrico (Central hidroeléctrica de Seira y EMESA) y minero (paisaje de Val de Ariño). A los que se sumaron la construcción (Cementos Morata) o la fabricación de productos eléctricos (GIESA).

"Todas ellas, excepto Schindler y las minas de Val de Ariño, continúan funcionando. Y muchas intentan compatibilizar su rico pasado histórico con la renovación tecnológica", añade.

Harinas Polo (1920) es "ejemplo de que el avance tecnológico y la belleza arquitectónica pueden ir unidos como imagen diferenciadora de empresa". La fábrica de cervezas La Zaragozana (1900), del empeño privado por poner en valor su historia. "Esta misma botellería evidencia esa conservación, que junto a la antigua maltería o la sala de fermentación puede ahora visitarse".

Averly (1880), la fundición más sobresaliente de Aragón, cubrió las necesidades de las harineras y agroalimentarias y las completó con otras de tipo artístico y constructivo. Ahora fabrica turbinas. De su conjunto destaca el modelo villa-fábrica del XIX.

Empresas como Catalana de Gas y Electricidad explotaron los ríos pirenaicos, entre ellos el Ésera desde la central de Seira (1914), transformando el territorio rural. Y la Electro Metalúrgica del Ebro construyó la central en Sástago (1907) aprovechando los meandros del Ebro.

Giesa (1946), hoy desaparecida pero viva en la memoria de la ciudad es modelo de la industria de los años cuarenta. La aparición de cementeras como la de Morata de Jalón (1930) llegó con el fomento de las obras públicas a través de la CHE, y el impulso de la vivienda. Y, en paralelo, la minería se concentraba en Teruel, siendo la cuenca de Val de Ariño (1920) uno de los más variados y ricos conjuntos.
El Peridico de Aragón

Últimas noticias sobre el Silo de San Blas

La presencia policial disuade de entrar al silo de San Blas a los contrarios al derribo.
La presencia de la Policía Nacional disuadió ayer de entrar al silo de San Blas a quienes se habían concentrado ante él en protesta por su inminente derribo, que puede producirse hoy mismo. Al término del acto organizado para "despedir" al edificio, algunos de los asistentes mostraron su intención de acceder al interior, pero los vigilantes de la obra se lo impidieron y dieron aviso a la Policía. Al lugar acudieron varios agentes, que no llegaron a intervenir al optar los concentrados por no entrar al recinto para evitar cualquier tipo de incidente.
Varias decenas de personas -menos de un centenar- asistieron al "funeral" del silo de San Blas organizado por la asociación Alicante Vivo. A través de varios discursos, tanto el representante de este colectivo como de la Plataforma Comarcal de Movilidad (PCM), los vecinos de la zona, EU, UPyD y Compromís denunciaron la "destrucción del patrimonio" que supone este derribo y acusaron tanto al Ayuntamiento como a la Generalitat y al Ministerio de Fomento de no haber hecho nada para protegerlo. Al mismo tiempo, exigieron a estas administraciones que reconsideren "in extremis" la demolición y el edificio sea conservado.
Imagen de la noticia
Rubén Bodewig, de Alicante Vivo, calificó de "tropelía y asalto injustificado" el derribo del silo y aseguró que "sólo desplazando una vía en superficie 5 metros, se podría conservar un patrimonio de todos". A su juicio, Alicante padece un "mal endémico" porque "no valora lo que tiene", al tiempo que criticó el "secretismo" con el que se está llevando el proceso, puesto que "no dicen cuándo" se va a producir la demolición. Por ello, aunque animó a los asistentes a estar allí para "plantar cara delante de las excavadoras y decir que esto es nuestro", lamentó no saber si será hoy el derribo y a qué hora.
Críticas a la falta de información oficial.
La mayoría de los intervinientes criticaron el silencio de las administraciones públicas sobre este proyecto, como el edil electo de EU Miguel Ángel Pavón, que denunció que la Conselleria de Cultura no ha respondido a la petición de suspensión cautelar del derribo. También el presidente de la comunidad de propietarios del complejo de edificios conocido como "La Colmena", Francisco López, aseguró que "nadie ha venido a explicarnos nada" de lo que se piensa hacer en la zona. Por su parte, la diputada electa de Compromís Mireia Mollà comparó el caso con el barrio valenciano de El Cabanyal, porque "han dejado que se degrade el silo". También cuestionó que la llegada del AVE justifique el derribo, al igual que el próximo portavoz municipal de UPyD, Fernando Llopis, que manifestó que la comodidad "no compensa" la pérdida del patrimonio.
Diario Información

Empieza la demolición de los silos de San Blas
Los silos de la antigua harinera Magro ubicados en el tradicional barrio alicantino de San Blás tienen las horas contadas. Durante la jornada de este lunes se prevé la demolición de esta emblemática estructura para ceder su espacio a las vías que acercarán el AVE a la ciudad.
Como acto de protesta, más de un centenar de personas se dieron cita en el entorno de los silos para denunciar el derribo. Vecinos, formaciones políticas (EU, UPyD y Compromís) y asociaciones culturales apelaron "al sentido común" de la Conselleria de Cultura "para que sean ellos los que eviten que la ciudad pierda una de sus señas de identidad", según apuntaba uno de los vecinos indignados con la actuación de Adif.
"Con la demolición de los silos perdemos la oportunidad de contar en la ciudad con un nuevo centro cultural", afirmaba el presidente de la asociación Alicante Vivo, Alfredo Campello.
Imagen de la noticia
Entre los actos de protesta se convocó al colectivo a protagonizar este lunes una sentada frente a las máquinas excavadoras que desde este domingo se encontraban en la zona, y que serán las primeras en tomar el espacio ahora ocupado por los gigantes de las harineras.
Sin embargo, tal y como comentaban fuentes del colectivo Alicante Vivo, esta acción ha sido "imposible", porque las excavadoras entraron en el recinto, totalmente precintado y vallado, durante esta madrugada. No obstante, frente a los silos se ha congragado de nuevo un centenar de personas para manifestar su indignación frente a lo que consideran un atentado al patrimonio arquitectónico de Alicante.
A mediodía, y después de haber derruido la antigua fábrica, las máquinas han empezado a demoler los silos. Finalmente, el conjunto arquitectónico de las harineras desaparecerá este lunes.
El Mundo

Rehabilitación Nave 8B del Matadero de Madrid

Arquitecto autor del Proyecto: Arturo Franco.
Fecha proyecto: Enero 2009
Fecha obra: Diciembre 2009
Ubicacion de la nave en el complejo, web

Autor fotografías: Carlos Fernández Piñar
Web arquitecto  http://www.arturofranco.es
Fotografía de su web.


Axonometría, de esta web









Seccion de la web

Planta de la nave, de la web

domingo, 29 de mayo de 2011

Varios videos sobre el Silo de San Blas



Dedico estos videos a todos los que se encuentran en estos momentos concentrados para dar un adiós al Silo, es mi manera de despedirme del silo.








Video “Silos. Adeu al Patrimoni d' Alacant”

El Ayuntamiento rescata del derribo 15 piezas de los silos

La demolición de una nave anexa a los silos de San Blas dio inicio ayer al derribo de las antiguas harineras de principios del siglo XX, que se adelantó parcialmente para poder rescatar una serie de piezas de maquinaria y elementos que los técnicos municipales quieren conservar como vestigio de la arquitectura industrial alicantina. La conservación y puesta en valor de los depósitos fue descartada el miércoles en una reunión de las administraciones que integran la sociedad Avant -Ayuntamiento, Renfe, Adif y Consell- para no retrasar la llegada del AVE a Alicante, prevista para 2012, ya que estos inmuebles están ubicados justo en la zona de andenes por donde la Alta Velocidad accederá a la estación.

Ante el inminente derribo, la Concejalía de Cultura, con el visto bueno de la alcaldesa, solicitó a Avant el rescate de todos los elementos del interior de los silos que se puedan rehabilitar para su posterior exposición en parques o rotondas de la ciudad. La restauradora de Patrimonio, Luisa Biosca, y el asesor de Cultura Juan José Amores entraron ayer a las harineras junto con operarios de Avant y hallaron entre quince y veinte piezas salvables y que se rescatarán. Entre ellas la maquinaria central donde se molía el grano en las Harineras Magro, cuyas dimensiones obligaron a derribar ayer mismo la nave anexa para poder sacarla. "Dentro del silo hay 18 coladores por donde caía el grano, y cada uno de ellos tiene maquinaria", explicó Amores. Los técnicos también salvarán chimeneas, entre ellas una en forma de veleta de tres metros de altura, conductos de ventilación, vallas metálicas y topes de vía, "vestigios del pasado ferroviario e industrial que en sí no tienen valor económico porque están muy oxidados pero sí sentimental". Los técnicos, que no hallaron mobiliario, tuvieron que acceder bajo la supervisión de los operarios de Avant debido al mal estado de la construcción, que amenaza derrumbe, sobre todo de la azotea, a la que no pudieron subir. Amores destacó la gran cantidad de grafitis que hay en las harineras, en donde, según denuncia de los vecinos de la zona, suelen refugiarse indigentes.
Las piezas serán trasladadas a dependencias municipales para su catalogación, restauración y posterior aprovechamiento como elementos ornamentales en la ciudad. Cultura también ha pedido a Avant un informe sobre los silos para que conste esta documentación en el Archivo Municipal. Además se conservará en su emplazamiento un antiguo transformador que no se verá afectado por la construcción de andenes para el AVE mientras que unas pilastras del siglo XIX situadas en la antigua salida de carruajes de la estación se desmontarán sillar a sillar para restaurarlas y después colocarlas en algún parque.
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Diversos elementos que se salvarán del derribo

El transformador se queda en si sitio

Este elemento no se verá afectado por la demolición al estar alejado de la playa de vías por donde entrará el AVE.
Transformador, imagen de la noticia

Diario Información

Instrumentos para elevar el grano
Entre los elementos interiores que se salvarán están estos instrumentos que servían para elevar el grano.
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Diario Información

Maquinaria a catalogar y conservar
Los técnicos de Avant intentarán rescatar también esta pieza de la maquinaria interior de los silos.
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Diario Información

EU exige al Consell que pare las obras


El concejal electo de EU Miguel Ángel Pavón presentó ayer ante la dirección territorial de la Conselleria de Cultura en Alicante un escrito solicitando la suspensión inmediata y cautelar de las obras de demolición de los silos mientras se resuelve la petición que esta formación registró el pasado 4 de mayo ante el mismo departamento para que se proteja "uno de los escasos ejemplos de la arquitectura industrial de Alicante". EU estudia presentar una denuncia por un presunto delito contra el patrimonio histórico.
Por su parte, la diputada autonómica de Compromís Mireia Mollà y el secretario comarcal del Bloc, Ignasi Bellido, se personaron ayer en la zona de los silos, donde comprobaron que había comenzado la demolición de la nave anexa. La formación cultural Alicante Vivo acudirá a las harineras mañana a las 20 horas para "despedir" a los antiguos depósitos.
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El ayuntamiento rescata piezas de los silos antes de su derribo

La demolición de una nave anexa a los silos de San Blas dio inicio ayer al derribo de las antiguas harineras de principios del siglo XX, que se adelantó parcialmente para poder rescatar una serie de piezas de maquinaria y elementos que los técnicos municipales quieren conservar como vestigio de la arquitectura industrial alicantina. La conservación y puesta en valor de los depósitos fue descartada el miércoles en una reunión de las administraciones que integran la sociedad Avant -Ayuntamiento, Renfe, Adif y Consell- para no retrasar la llegada del AVE a Alicante, prevista para 2012, ya que estos inmuebles están ubicados justo en la zona de andenes por donde la Alta Velocidad accederá a la estación.

Una máquina comezó el derribo con las naves anexas, imagen de la noticia
Ante el inminente derribo, la Concejalía de Cultura, con el visto bueno de la alcaldesa, solicitó a Avant el rescate de todos los elementos del interior de los silos que se puedan rehabilitar para su posterior exposición en parques o rotondas de la ciudad. La restauradora de Patrimonio, Luisa Biosca, y el asesor de Cultura Juan José Amores entraron ayer a las harineras junto con operarios de Avant y hallaron entre quince y veinte piezas salvables y que se rescatarán. Entre ellas la maquinaria central donde se molía el grano en las Harineras Magro, cuyas dimensiones obligaron a derribar ayer mismo la nave anexa para poder sacarla. "Dentro del silo hay 18 coladores por donde caía el grano, y cada uno de ellos tiene maquinaria", explicó Amores. Los técnicos también salvarán chimeneas, entre ellas una en forma de veleta de tres metros de altura, conductos de ventilación, vallas metálicas y topes de vía, "vestigios del pasado ferroviario e industrial que en sí no tienen valor económico porque están muy oxidados pero sí sentimental". Los técnicos, que no hallaron mobiliario, tuvieron que acceder bajo la supervisión de los operarios de Avant debido al mal estado de la construcción, que amenaza derrumbe, sobre todo de la azotea, a la que no pudieron subir. Amores destacó la gran cantidad de grafitis que hay en las harineras, en donde, según denuncia de los vecinos de la zona, suelen refugiarse indigentes.
Las piezas serán trasladadas a dependencias municipales para su catalogación, restauración y posterior aprovechamiento como elementos ornamentales en la ciudad. Cultura también ha pedido a Avant un informe sobre los silos para que conste esta documentación en el Archivo Municipal. Además se conservará en su emplazamiento un antiguo transformador que no se verá afectado por la construcción de andenes para el AVE mientras que unas pilastras del siglo XIX situadas en la antigua salida de carruajes de la estación se desmontarán sillar a sillar para restaurarlas y después colocarlas en algún parque.

Diario Información

Requiem por los silos de San Blas

Artículo de opinión del Diario Información

La noticia dada en el diario INFORMACIÓN de 20 de mayo por J. Hernández sobre la inmediata demolición de los silos de San Blas, recoge manifestaciones literales de algún técnico de la Administración dando razones y justificaciones que fundamenten argumentos que validen tal actuación de la Administración, que como pueden adivinar, el principio de la presunción de legalidad de los actos de las administraciones públicas queda en entredicho en su máxima ilegalidad, ética y moral. Manifestaciones incoherentes dadas probablemente para salir del paso o porque le queda lejos la protección del patrimonio arquitectónico. Pudo quedar en mejor lugar si hubiera contestado no saber nada del asunto.
No lleva a ningún sitio dar escusas gratuitas que no se sostienen ni técnica ni jurídicamente. Empezando porque la Administración local y autonómica debió en su momento y de oficio, proteger los silos de San Blas, iniciando el procedimiento de declaración de BIC o en su caso, el de catalogación si estuviéramos ante un bien de relevancia local.
Buscar escusas de contenidos vacíos y absurdos basados en supuestos de elevados costos para el mantenimiento de la res aedificatoria industrial, o que el hecho de no demolerlo requiera de modificaciones de varios proyectos, incoar nuevos procedimientos expropiatorios, etcétera, resulta de mal gusto y falaz por lo incierto en lo dicho. Si a ello se le añade, que el hecho de mantener los silos supondría más retrasos en la llegada del AVE, resulta cuando menos escandaloso para el interés general y por ende inadmisible e intolerable.
Hay que mostrar una tremenda insolencia técnica y humana para dar justificaciones de tales dimensiones que prueben el derribo inmediato de un bien del patrimonio cultural de la ciudad de Alicante y de la Comunidad Valenciana como una necesidad, técnica, económica y social, en el que se amparan en una serie de desaciertos que se encaminan a justificar, ante un lego, lo injustificable. Pero, lo más asombroso es la referencia hecha al cumplimiento de la norma sismorresistente, debido al sismo ocurrido en la ciudad de Lorca, ésta es la guinda de la hipocresía y de la inoportunidad.
Tal intento de justificar alcanza el grado de agravio a la inteligencia en la medida que, según se dice en este diario, la no demolición supondría adecuar los silos a la normativa sísmica presumiendo un incremento en la dificultad de la ejecución de las obras de restauración y de elevación gravosa de los costos por todos los proyectos que en tal caso deberían modificarse y las obras a realizar, supondría cambios sustanciales no contemplados inicialmente, etcétera. ¡¡Vamos!!, que después de tales subterfugios aún habrá que dar gracias al equipo técnico y a los administradores de la cosa pública por proceder a la comisión de una barbarie contra el patrimonio cultural de la ciudad, como la que se va a producir el próximo lunes, demoliendo los silos de San Blas.
En su momento, el equipo redactor del Plan General, con buen criterio y sensibilidad, incluyó en el catálogo de bienes y espacios protegibles a los silos de San Blas y siguiendo el procedimiento administrativo oportuno, se llegó a exponer al público. Después, inexplicablemente, la ficha donde se recogía la catalogación cultural de los silos desapareció del catálogo de bienes y espacios protegibles. Indudablemente, alguien con poder decisorio en la Administración advirtió de la incomodidad de la catalogación de estos silos (proposición técnica y decisión exclusivamente política) que se hizo desaparecer.
Por otro lado, los responsables del proyecto de Adif han mostrado nulo respeto por el patrimonio cultural de la ciudad y a los mandatarios municipales otro tanto de lo mismo. El proyecto viene confeccionado desde fuera y en su redacción y toma de datos del área a intervenir, tuvieron que contemplar y respetar el patrimonio industrial del escaso que nos queda, pero es obvio que les importó tres narices la conservación de la arquitectura industrial maravilloso ejemplo espacial y que permite una reutilización en usos culturales o administrativos de indudable valor además de una muestra de la arquitectura industrial digna de toda protección y divulgación.
El proyecto se pudo redactar respetando la conservación de los silos de San Blas sin que por ello supusiera un retraso de la llegada del AVE, sin generar problemas de ejecución material de las obras, ni aumento en los costos pues para eso están los técnicos para resolver con gran dignidad estas cuestiones que en ocasiones se nos pasan por alto. Todo lo alegado a J. Hernández es pura ficción, falto de rigor y una muestra de pobreza y de sensibilidad de los responsables del proyecto de Adif, que con todo respeto sea dicho, se pueden dedicar a otra cosa, pues el campo está falto de brazos.
¿Quiénes son los grandes perdedores de actuaciones arbitrarias de la Administración como ésta? En principio, la calidad de una ciudad se mide por la presencia de signos materiales del pasado en el presente. Así el disfrute intelectual, en la observación y contemplación, estudio, etcétera, la pierde el ciudadano, pues el patrimonio cultural se declara sustancial para el equilibrio intelectual de la persona y así lo consagra nuestra máxima norma a través de su artículo 46, cuando ordena a los poderes públicos garanticen la conservación y el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España. El patrimonio cultural es una de las principales señas de identidad del pueblo valenciano y constituyen un legado patrimonial de inapreciable valor, cuya conservación y enriquecimiento corresponde a todos los valencianos y especialmente a las instituciones y los poderes públicos que lo representan.
Lo más gracioso de todo esto, es que nuestro legislador trata, eso dice, de fomentar el aprecio general al patrimonio cultural, a través de la educación, y me pregunto ¿a quién educamos y por dónde empezamos? Pues no me cabe la menor duda que en cuanto a lo segundo, los primeros deberían ser los políticos, pues en su gran mayoría son auténticos maleducados, faltos de formación y de una mínima sensibilidad para con el entorno de la ciudad que les rodea y para el patrimonio cultural, que es la herencia que debemos dejar a las generaciones que dejamos en nuestro paso por esta vida.
Llega un momento en que uno duda sobre lo que ocurre a su alrededor, y en este caso, no sé muy bien si estos actos y formas de hacer de las administraciones públicas implicadas por concurrencia de competencias es fruto de un tremendo cinismo de quienes nos gobiernan, de arbitrariedad de las administraciones por clara connivencia para acabar con el patrimonio cultural y/o prevaricación de quienes toman la decisión.
Para concluir y dadas las características de este caso, poco se podía hacer al no disponer de amparo normativo claro e irrebatible para acudir a la vía judicial e impedir la barbarie de quienes toman tal decisión, los que estamos en otro lado nos toca tragar saliva y celebrar una missa pro defunctis.

Las máquinas irrumpen en los silos.

Noticia aparecida en Las Provincias

La demolición de los silos de San Blas no se ha hecho esperar. Ayer una máquina excavadora inició su lento e inexorable trabajo de derribo de las naves industriales aledañas a los silos de las Harineras Magro. Una intervención que desde la gerencia de Avant, la sociedad que impulsa el proyecto del soterramiento de las vías del tren para permitir la llegada del AVE, calificaron como de «trabajos previos» a la demolición de los silos, que está prevista llevar a cabo a partir del próximo lunes.
Antes de que se iniciara el derribo de la nave y de los restos de construcciones aledañas a los silos, los técnicos del Ayuntamiento, de la sociedad Avant, la empresa responsable de las obras, así como la restauradora municipal y el asesor de Alcaldía en asuntos culturales, Luisa Biosca y Juan José Amores, para determinar los elementos industriales que se podían conservar. Entre ellos, maquinaria que se utilizaba para la producción de harinas, las chimeneas existentes en este espacio, y también dos columnas de piedra adosadas a los restos del muro que rodea la fábrica.
La demolición de la nave de los silos fue seguida de cerca por el concejal electo de Esquerra Unida (EU), Miguel Ángel Pavón, y la diputada autonómica de Compromís, Mireia Mollà, que mostraron su perplejidad y rechazo a esta actuación que calificaron de atropello contra un edificio que es un claro exponente del escaso patrimonio industrial que queda en la ciudad. Ambos políticos culparon al Ayuntamiento y a la Generalitat de no defender y preservar este patrimonio cultural.
Momentos antes de que las máquinas comenzaran las obras del derribo, Pavón presentó en la dirección territorial de la Conselleria de Cultura un escrito en el que solicita que se acuerde de forma urgente e inmediata, en aplicación de la Ley del Patrimonio Cultural Valenciano, la suspensión cautelar de las obras de demolición de los antiguos silos de San Blas. Recordaba que el pasado mes de mayo reclamaron ante esta misma dirección territorial la inscripción de los silos en el Inventario General del Patrimonio Cultural Valenciano y que no han tenido respuesta.
Por ello, el representante de EU anunció su intención de presentar una denuncia ante el Seprona, que tiene competencia en la conservación del patrimonio cultural , y no descartó denunciar a la Conselleria por un presunto delito de dejación de funciones. La diputada de Compromís lamentó esta intervención que elimina parte del legado industrial y señaló que mañana domingo celebrarán una concentración para manifestar su rechazo al derribo del edificio de las antiguas Harineras Magro.
Vecinos
Por su parte, vecinos y comerciantes de la zona manifestaron su satisfacción por la demolición de la nave que ha permanecido abandonada durante muchos años. Aseguran que ha sido un foco de problemas, pues en este lugar se cobijaban indigentes que han protagonizado peleas y provocado numerosos incendios del inmueble.

*La noticia tiene un video
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Artículo de opinión sobre el derribo de los silos, de Manuel Cerdà

Lo primero que quiero colgar es este magnífico artículo de opinión sobre el derribo de los silos, escrito por el historiador y arqueólogo industrial Manuel Cerdà, colgada en la web de la Asociación Valenciana de Arqueología Industrial (AVAI).


Parece ser que en los próximos días los silos de las harineras Magro en San Blas, en Alacant, va a seguir el mismo destino que la inmensa mayoría de los bienes que forman parte del patrimonio industrial: la desaparición. Ni siquiera quedará convertido en un montón de cascotes, sino en un solar impoluto en el que ningún vestigio atestiguará que, una vez allí, hubo una importante fábrica cuyo espacio podría haberse salvado como testimonio del respeto a las anteriores generaciones de alicantinos y tal vez destinarse para otros usos. La fábrica de harinas de Salvador Magro formaba parte de un pequeño conjunto industrial que empezó a configurarse en el barrio de Benalúa durante la primera mitad del siglo XX. La fábrica original era de madera, pero durante la guerra civil se incendió y posteriormente, en 1951, se rehizo con cemento. De esta fecha datan los silos que el próximo lunes serán derribados.

Hoy, 27 de mayo, frente al mismo, se ha convocado “al acto de su funeral [a] aquellos que no quieran permanecer con los brazos cruzados ante su demolición”. La concentración de despedida tiene un valor simbólico, pues no impedirá que la piqueta acabe con él, pero no es poco. La mayoría de los bienes son destruidos sin que nadie organice velatorio alguno en su memoria.

En la argumentación para su derribo se dice que su conservación “obligaba a desviar las líneas ferroviarias para que no tocaran los depósitos harineros” y que ello encarecería notablemente el proyecto de llegada del AVE a la ciudad de Alicante, retasando además sine die su puesta en funcionamiento. Y de todos es sabido la perentoria necesidad de tal proyecto, pues al día siguiente Alacant dejará de tener paro, mejorará sus servicios y sus ciudadanos atarán los perros con longanizas. Nada ha de detener el ¿progreso?

Hace unos años, en mi pueblo, Muro, se desvió la autovía para respetar la ermita consagrada a san Antonio Abad, del siglo XVIII, resultado de la modificación de otra anterior, del siglo XIV, de la que apenas queda parte de su estructura. Ligeramente, pero se desvió. El edificio carece de interés arquitectónico y artístico, pero la ermita de Sant Antoni, como es conocida localmente, goza de una gran estima entre los mureros y tiene una gran carga simbólica. No tuvo el ayuntamiento, en cambio, empacho alguno a principios del presente siglo en desmontar toda la verja de sillares que rodeaba una fábrica de papel de 1919 y destinar estos a la construcción de una especie de castillo-palacio para las fiestas de Moros y Cristianos de la localidad, con el fin de que pareciese antiguo. La propuesta partió del propio arquitecto de la obra.

Ninguna protesta, ni siquiera crítica alguna, acompañó la decisión, lo que pone en evidencia el enorme desinterés social existente hacia los restos industriales. Socialmente éstos no se valoran apenas. La indiferencia hacia los restos industriales es algo común, la gente no siente el mismo respeto hacia unos bienes que le resultan demasiado cotidianos, que siempre han estado ahí y que, poco a poco, han ido perdiendo su función porque los procesos de producción han ido quedando obsoletos o porque los gustos de los consumidores han cambiado y la demanda es insuficiente para hacer viable su continuidad, unos bienes que han ido integrándose en un paisaje cada vez más urbanizado y que, de pronto, han adquirido un valor económico inusitado como solares.

La evidencia muestra que el patrimonio que goza de mayor protección es aquel que socialmente tiene mayor consideración. Si no, ¿cómo se explica que en Muro se desviara la autovía para preservar la ermita de Sant Antoni? Por intercesión del santo les aseguro que no fue, pero el pueblo sentía aquel espacio como algo suyo, lo apreciaba. Si algo no es apreciado difícilmente podrá salvarse. Un hijo, un familiar, un amigo que sufra una desgracia nos conmueve, pero todos los días desgracias peores suceden en el eufemísticamente llamado Tercer Mundo, pero no les suceden a los nuestros, y obviamente no podemos apreciarlos por igual.

El primer paso para conseguir que el patrimonio industrial sea valorado en su justa medida y, en consecuencia, protegido y conservado es, a nuestro juicio, el reconocimiento social de su significación e importancia. Como señala la Ley de Patrimonio Histórico Español (LPHE) en su Preámbulo, el valor del patrimonio “lo proporciona la estima que, como elemento de identidad cultural, merece a la sensibilidad de los ciudadanos. Porque los bienes que lo integran se han convertido en patrimoniales debido exclusivamente a la acción social que cumplen, directamente derivada del aprecio con que los mismos ciudadanos los han ido revalorizando”.

¿Cómo conseguir esa estima hacia el patrimonio industrial? La Administración es la responsable en materia de patrimonio, es quien lo gestiona, pero no es ella quien, de forma arbitraria, define qué es patrimonio, sino que las definiciones que aparecen al respecto tanto en la LPHE como en las demás leyes sobre patrimonio cultural, incluida la nuestra, se redactan en función de unos criterios ajenos a la propia Administración y que son el resultado de un largo proceso de investigación, reflexión y teorización sobre qué es patrimonio, que hay que conservar y cómo, de qué manera proteger y restaurar lo que se conserva, etc. ¿Puede alguien creer que el patrimonio arqueológico tendría la protección de que goza en el conjunto de la legislación sobre patrimonio si antes la arqueología no se hubiera desarrollado científicamente, se hubiera dotado de un adecuado aparato conceptual y desarrollado unas técnicas de trabajo precisas que han permitido, cada vez más y con más medios, obtener unos conocimientos sobre la vida en un pasado remoto?

El patrimonio industrial, en cambio, carece de esta base. A las universidades se la trae al pairo y a sus profesores aún más. Las cosas están bien como están, no hay que tocarlas. Ya hemos delimitado nuestras competencias: para los arqueólogos el estudio de las sociedades hasta la Edad Media, para los historiadores de aquí en adelante. No mareemos la perdiz, que a estas alturas empezar uno a reciclarse da mucha pereza. Para los primeros las fuentes de conocimiento arqueológicas, para los segundos las escritas. Los restos materiales, pues, de las épocas moderna y contemporánea para quien las quiera. Para los historiadores del arte, por ejemplo, o de la arquitectura. Y, así, si un edificio carece de interés arquitectónico o artístico, pues ¿para qué lo queremos? ¿Qué más da la historia depositada en él? No tiene importancia. Lo dicen los propios historiadores, con su práctica.

Falto, pues, del más mínimo respeto desde las instancias académicas y sin consideración social alguna, la pervivencia de los testimonios industriales de nuestro pasado más próximo es más bien una quimera. Existe ciertamente un buen grado de conciencia entre diversos profesionales o ciudadanos que, por las razones que sean, entienden que el pasado es algo más que los historiadores nos cuentan. Pero en absoluto hay una conciencia colectiva. Ese es el drama.

Así las cosas, cuando llega el momento ─como es el caso que nos ocupa─ de asistir a la desaparición física de lo que algunos consideramos un bien relevante de ese pasado industrial somos lógicamente incapaces de conseguir una movilización lo suficientemente amplia que haga retractarse a las lumbreras que tan claro tienen nuestro futuro. Entonces los políticos se posicionan. Pero, no nos engañemos, todas las formaciones políticas del ámbito parlamentario valenciano carecen de programa para el patrimonio industrial. Eso no da votos. Así, mientras Esquerra Unida en Alacant exige la paralización de la orden de derribo, fruto de un “vergonzoso acuerdo” entre el Consistorio y el Ministerio de Fomento, y pide su protección, la misma formación en Alcoi no ha hecho nada por impedir la ruina completa del que sin duda era uno de los patrimonios industriales más ricos de España. Nada.

Mientras el patrimonio industrial no sea valorado con unos criterios bien definidos y no se reduzca el término a las producciones fabriles o arquitectónicas más relevantes desde el punto de vista estético, admitiéndose al mismo tiempo que todos los restos materiales de la sociedad industrial-capitalista ciertamente no tienen por qué conservarse pero sí estudiarse, difícilmente se podrá preservar de una manera adecuada bienes que sean representativos de toda la cultura material del período. Es una tarea en la que necesariamente hay que implicar a muchas más instancias ─las académicas especialmente─, en la definición de qué es patrimonio industrial, qué hay que hacer con él, qué preservar y qué no. Han de adoptarse criterios uniformes para poder plantear una política clara a la Administración sobre él. Mientras, si no, tendremos que contentarnos con organizar más funerales en vez de celebrar fiestas por la recuperación de los bienes enfermos de desidia.
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